La conmoción causada por la explosión en el edificio de Monteagudo al 100, en pleno centro capitalino, ha dejado interrogantes que necesitan respuesta, por la magnitud de sus consecuencias. No sólo ha resultado una persona quemada en gran parte de su cuerpo, varios vecinos con lesiones y unos 60 residentes evacuados provisoriamente de sus viviendas, sino que subyacen inquietudes con respecto a los elementos de seguridad en los edificios y en relación con los hábitos de protección ciudadanos: ayer hubo otros dos incendios en la capital y esta emergencia es la onceava en San Miguel de Tucumán en lo que va del invierno.
Los primeros datos de la explosión dan cuenta de que se habría producido en un anafe en un tercer piso que generó un incendio. El estallido tuvo un impacto tan fuerte que destruyó una pared de ladrillo hueco que divide dos departamentos, hizo caer la mampostería en los pasillos de ese piso y causó la rotura de un caño de agua que llenó de líquido el sector del edificio. Los bomberos debieron ayudar a la lenta evacuación de varios adultos mayores que residen en los pisos superiores. Al llegar la noche del lunes, la cuadra parecía una zona de guerra, con cintas limitando la circulación por las veredas y el asfalto mientras se realizaban pericias de Defensa Civil y de los bomberos y se advertía que ayer a la mañana iban a continuar las tareas en busca de indicios para entender lo ocurrido.
Ayer ya hubo algunas habilitaciones y las autoridades aportaron algunos datos que ayudaban a transmitir tranquilidad, como que los elementos de seguridad del mismo edificio habían resultado efectivos para que la tarea de los bo mberos se realizara con rapidez. También un representante de las empresas constructoras dijo que desde 2018 -cuando se había detectado que de 600 edificios construidos en la ciudad y se había detectado que había 31 con irregularidades por carecer de final de obra- se habían ido regularizando las situaciones en general y que no se habían registrado denuncias en los últimos tiempos.
Sin embargo, quedó en claro que no se podían dar conclusiones ciertas hasta que no estuvieran los datos claros de las pericias, y que la magnitud de esta explosión indicaba que era necesario entender bien las causas de lo sucedido para saber si hubo errores humanos aislados o bien hubo falencias en los necesarios controles de la administración del edificio y de los organismos estatales relacionados con ello. Ya hubo otros accidentes que desataron las mismas inquietudes. Adempás ayer mismo hubo dos incendios en la Capital -en Santa Fe al 100 y en General Paz al 2.000- y las autoridades que cuentan que hubo 11 emergencias en lo que va del invierno, advierten que es necesario estimular el cuidado ciudadano con respecto a las instalaciones eléctricas, al uso de caloramas, estufas, planchas y artefactos a gas, revisar que queden apagados cuando se sale y que haya adecuada ventilación.
Mientras no esté claro el origen del siniestro es importante que se apele a la responsabilidad de la comunidad en cuanto a los cuidados personales con el uo de los artefactos. También es pertinente que las autoridades examinen si se están cumpliendo los protocolos de seguridad y si se están llevando a cabo las accidones preventivas.







