Los contrastes de Atlanta: la ciudad que deslumbra con sus rascacielos y golpea cuando se miran sus sombras

Una recorrida de LA GACETA por el centro del lugar en el que jugó la Selección mostró una constante presencia de personas en situación de calle. Qué dicen los datos oficiales y quienes conviven con esa realidad.

DURA REALIDAD. Un hombre duerme sobre un banco de cemento en las calles de Atlanta.
DURA REALIDAD. Un hombre duerme sobre un banco de cemento en las calles de Atlanta. Foto: Matías Auad
Por Matías AuadEnviado especial Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Durante el Mundial en Atlanta, LA GACETA registró una grave crisis de personas sin hogar junto a lujosos rascacielos, evidenciando la profunda desigualdad social de la ciudad.
  • Con casi 17% de pobreza, Atlanta alberga grandes firmas mientras miles duermen en la calle. Organizaciones denuncian que el municipio intentó ocultar la crisis por el Mundial.
  • Este contraste expone las grietas del sueño americano y la exclusión del sistema, planteando desafíos urgentes sobre cómo las grandes metrópolis gestionarán su crisis de vivienda.
Resumen generado con IA

Un arcoíris se cuela entre los edificios. Las nubes empiezan a teñirse de un rosa intenso que rebota sobre las fachadas vidriadas de construcciones con 50, 60 y hasta más de 70 pisos. La luz transforma al downtown de Atlanta en una postal de esas que invitan a pararse para sacar fotos para Instagram.

El Mundial empieza a despedirse de esta ciudad, pero todavía quedan rastros. Algunos argentinos siguen caminando con la camiseta de la Selección por Peachtree Street mientras buscan un lugar para cenar. Las oficinas empiezan a apagarse, el tránsito pierde intensidad y los rascacielos comienzan a llevarse todas las miradas con sus brillos.

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Al bajar la vista aparecen los contrastes. Un hombre duerme sobre un banco de cemento. Dos cuadras después aparece otro acostado junto a un cantero. Más adelante, una mujer acomoda una manta y una valija azul en la entrada de un edificio, mientras otras dos personas descansan sobre la misma plataforma. Al principio parece una coincidencia. Después de unos días en la ciudad, deja de serlo.

Durante una recorrida de poco más de una hora por las inmediaciones del downtown, LA GACETA encontró ayer al menos una persona en situación de calle por cuadra. Esa frecuencia no se había advertido durante las coberturas realizadas en otras sedes del Mundial donde jugó la Selección, como Miami y Kansas City.

Los números detrás de la postal

Atlanta tiene alrededor de 530.000 habitantes. 2.894 personas viven en situación de calle, según el último Point-in-Time Count (PIT), el relevamiento anual que exige el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD). De ese total, 1.061 dormían directamente en calles, parques, vehículos u otros lugares no preparados para vivir. El conteo se realiza durante una noche de enero. Funciona como una fotografía de la coyuntura más que como un censo.

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Casi uno de cada seis habitantes de Atlanta vive por debajo de la línea federal de pobreza. El dato surge de las estimaciones 2020-2024 de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense, elaborada por la Oficina del Censo de Estados Unidos. Aunque su tasa es similar a la de otras grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Chicago, el contraste es notorio en el centro de una ciudad que alberga las sedes de Coca-Cola, Delta Air Lines, Home Depot y otras grandes compañías. Los hoteles de lujo y las torres corporativas comparten las mismas cuadras con personas que duermen en las veredas.

Una investigación publicada por The Guardian el 12 de junioreveló que trabajadores municipales retiraron pertenencias, documentos y medicamentos de personas que permanecían en Freedom Park, el mismo parque donde los argentinos hicieron el primer banderazo antes del partido frente a Egipto. Organizaciones sociales denunciaron que la ciudad buscó despejar algunos espacios públicos para no mostrar esa cara de la ciudad durante el Mundial. El municipio respondió que se trató de tareas habituales de mantenimiento y negó que hubiera existido un desalojo.

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Caminos distintos

LA GACETA intentó hablar con cinco personas en situación de calle, pero ninguna aceptó contar su historia. Uno hizo un gesto con la cabeza para decir que no. Otro preguntó si recibiría plata por contestar. Quienes sí accedieron fueron personas que la ven de cerca todos los días.

Michael Alan tiene 44 años y trabaja como servidor público recorriendo el downtown en una bicicleta eléctrica. Hace dos años salió de la cárcel, después de cumplir una condena por delitos vinculados con fraudes y venta de drogas. Dice que esa experiencia le cambió la forma de mirar a quienes hoy viven en la calle: encontró un propósito ayudándolos.

"Hay personas con problemas de salud mental, otras atrapadas por las drogas y otras que simplemente perdieron el trabajo", cuenta en diálogo con LA GACETA. Para él no existe una única explicación. "No podés meter a todos en la misma bolsa", dice.

Michael no cree que esa realidad sea exclusiva de Atlanta. Sí explica que la ciudad concentra más personas en situación de calle que otras porque funciona como uno de los grandes polos urbanos del sur de Estados Unidos. "Atlanta atrae gente", afirma. Muchos llegan buscando trabajo o una nueva oportunidad; otros bajan de los colectivos de larga distancia en la terminal Greyhound después de salir de prisión. "Ahí mismo hay depredadores esperando para aprovecharse de ellos y convertirlos en su próxima víctima", asegura.

También intenta romper algunos prejuicios. "Hay gente viviendo en la calle con zapatillas Air Jordan. Mucha gente les da comida. Algunos comen mejor que vos o que yo", dice. Según su experiencia, cada persona llegó hasta ahí por un camino distinto. Hay quienes hacen todo lo posible por volver a ponerse de pie y otros que, asegura, ya eligieron esa forma de vida.

Oportunidades y contrastes

Unas cuadras más adelante está Robert Damus. Tiene 60 años, trabaja limpiando estaciones de MARTA (el sistema de transporte público de Atlanta) y cena sentado en un banco junto a dos hombres que sí pasarán la noche en la calle.

Robert convive con esa escena todos los días: dice que conoció personas que perdieron el trabajo, otras que atravesaron situaciones familiares muy difíciles y algunas que se quedaron sin un lugar adonde ir cuando cerraron algunos refugios. Aun así, cree que Atlanta sigue siendo una ciudad llena de oportunidades para quien logra aprovecharlas.

"Estados Unidos es una cinta para correr": Ken empieza la charla con esa frase. Tiene 35 años, llegó desde Bahamas cuando tenía 25, trabaja en un hotel y también en la construcción. Vino buscando un futuro mejor. Lo encontró, pero también descubrió un ritmo de vida que describe como agotador.

Para él, la cantidad de afroamericanos viviendo en las calles no puede entenderse sin hablar de discriminación y desigualdad. Dice que muchas personas arrastran antecedentes penales que les cierran puertas laborales y que, cuando alguien queda afuera del sistema, volver a entrar resulta mucho más difícil.

Cree que, en Estados Unidos, casi nadie tiene margen para equivocarse. "Acá se puede ganar más dinero, pero hay que trabajar como un perro. Es una cinta para correr. El día que parás, podés perder la casa, el auto y terminar en la calle", describe.

Cuando termina de caer el sol, el rosa se esfuma detrás de los rascacielos. Autos que avanzan sin conductor recorren las calles, mientras en las veredas hay quienes se preparan para pasar otra noche a la intemperie. Pasadas las 23, el silencio de algunos sectores del Downtown sólo se interrumpe por la voz del alcalde, que desde las pantallas LED repite el mensaje con el que Atlanta se presentó ante el mundo durante el Mundial: "This is Atlanta. The World Is Welcome Here".

Los argentinos se despiden de una ciudad atravesada por los contrastes, capaz de regalar algunos de los atardeceres más lindos de Estados Unidos, convertirse en una vidriera del futuro y, al mismo tiempo, exponer ante quienes la recorren una realidad que no suele aparecer en las fotos de las redes sociales.

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