El pueblo tucumano que espera que el Mundial 2026 visibilice un reclamo de más de 30 años

Antonia Gutiérrez, vecina de Puesto Nuevo, cuenta cómo el temporal de marzo cambió la forma de vivir. Mientras acompaña a Argentina, espera que la Copa del Mundo ayude a visibilizar el abandono de tres décadas

PROSPERIDAD. Antonia Gutiérrez sueña con que en un futuro Puesto Viejo tenga un espacio donde los vecinos puedan realizar actividades deportivas. la gaceta / fotos de matias quintana
PROSPERIDAD. Antonia Gutiérrez sueña con que en un futuro Puesto Viejo tenga un espacio donde los vecinos puedan realizar actividades deportivas. la gaceta / fotos de matias quintana

Resumen para apurados

  • Vecinos de Puesto Nuevo, Tucumán, aprovechan el Mundial 2026 para visibilizar su reclamo de infraestructura tras quedar aislados por un temporal y sufrir 30 años de abandono estatal.
  • Un temporal en marzo destruyó el único camino vecinal, agravando una erosión denunciada desde 1995. El aislamiento forzó la emigración y redujo la población de 100 a 25 familias.
  • Los habitantes esperan que la atención del torneo impulse a las autoridades a realizar obras definitivas, garantizando servicios básicos para evitar la desaparición del pueblo.
Resumen generado con IA

Los gritos de gol llegan desde distintos puntos del paraje, pero nunca se transforman en un abrazo colectivo. Se escuchan detrás de los árboles, cruzan los alambrados y se pierden entre las casas dispersas de Puesto Nuevo. Durante unos segundos parece que todo el pueblo celebra junto. Sin embargo, cuando la euforia termina, cada familia vuelve a quedar del otro lado del aislamiento. El camino que alguna vez unió al paraje quedó hundido tras el temporal de marzo y, desde entonces, el Mundial 2026 también se vive con las limitaciones que impone el aislamiento, pero con la esperanza de que ayude a visibilizar un problema que los vecinos denuncian desde hace más de tres décadas.

El pequeño paraje rural de La Cocha todavía intenta recuperarse de una de las peores tormentas de su historia reciente. Las lluvias socavaron el camino vecinal y lo dejaron varios metros por debajo del nivel de las viviendas. Para entrar o salir, las familias deben atravesar campos privados y pedir autorización a sus propietarios. Muchas personas decidieron marcharse. Las que permanecen resisten entre caminos precarios, servicios deficientes y la incertidumbre de no saber cuándo llegará una solución definitiva.

En ese escenario, el Mundial aparece como un respiro. Durante noventa minutos, las preocupaciones parecen quedar suspendidas. Sin embargo, apenas termina el partido, la realidad vuelve a imponerse.

“Lo vivimos del paro para el infarto. Ya nos infartó la lluvia y cada día que vemos el camino es un infarto más”, resumió Antonia Gutiérrez, una de las vecinas de Puesto Nuevo. Aun así, asegura que la Copa del Mundo les devolvió una pequeña ilusión. “El Mundial trae una leve esperanza, de tratar de que se nos visibilice, de que gracias a esa Selección también las autoridades recorran el interior y vengan a visitarnos”, expresó.

Años de abandono

A pocos metros de su casa, el camino desaparece abruptamente. Donde antes circulaban vehículos, hoy hay un profundo corte sobre la tierra. En algunos sectores, el desnivel alcanza entre cuatro y cinco metros. El agua también dejó expuestas cañerías, debilitó los terrenos y aceleró un problema que, según los vecinos, lleva décadas sin resolverse.

Más que promesas, los habitantes reclaman dignidad. “Queremos vivir en condiciones decentes. Tener un camino transitable, acceso a un camino vecinal y agua como corresponde, no un caño expuesto que en cualquier momento puede romperse. Eso también es salud”, sostuvo mientras enumeraba las necesidades cotidianas con las que conviven desde hace años.

Las consecuencias del temporal agravaron un problema que, según los vecinos, comenzó mucho antes. Antonia asegura que desde mediados de la década de 1990 vienen reclamando obras para evitar el avance de la erosión y proteger al pueblo.

DESEO MUNDIALISTA. Los habitantes del paraje anhelan que el Mundial ponga a su pueblo en el mapa de los políticos tucumanos. DESEO MUNDIALISTA. Los habitantes del paraje anhelan que el Mundial ponga a su pueblo en el mapa de los políticos tucumanos.

“Es una problemática vieja. Desde 1995 que estamos pidiendo a gritos que hicieran obras y nunca fuimos escuchados. Ahora recién comenzaron algunos trabajos, pero el riesgo sigue estando”, afirma.

Desarraigo

El temporal cambió la vida del pueblo. Las fincas perdieron productividad, muchas familias abandonaron sus viviendas y los jóvenes emigraron en busca de otras oportunidades. “Somos un pueblo de agricultores y ya no tenemos la vista próspera que teníamos antes. Se está perdiendo todo de a poco. Mucha gente se fue y a veces es imposible que no se cruce el miedo de que Puesto Nuevo llegue a desaparecer. En los inicios éramos 100 familias, ahora quedamos 25, con suerte”, lamentó.

Ese aislamiento también cambió una costumbre tan simple como salir a festejar un triunfo de la Selección. Puesto Nuevo tiene una plaza, pero llegar hasta ella se volvió casi imposible. El acceso está deteriorado, la iluminación es escasa y, cuando los partidos terminan de noche, salir representa un riesgo para quienes no cuentan con un vehículo.

“Si queremos festejar tenemos que irnos hasta La Cocha. Para eso hay que tener un medio de movilidad que permita trasladarnos, algo que no está en las posibilidades de todos. Además los chicos tampoco pueden festejar en la plaza de San José con sus otros vecinos, eso afecta a su sentido de pertenencia porque no se integran al pueblo”, dijo.

Los goles ya no encuentran al pueblo reunido. Apenas se escuchan los gritos que llegan desde otras viviendas, separados por la distancia y por un camino que ya no los une. El contraste con Qatar 2022 todavía permanece fresco en la memoria de los vecinos. Aunque los problemas ya existían, Antonia recuerda que el ánimo era diferente. “Fue una emoción terrible. Había más alegría en la gente. Ahora estamos mucho más tristes”, reconoció.

La tristeza también tiene otra explicación. En Puesto Nuevo quedan pocos niños y casi no hay jóvenes. La mayoría emigró con sus familias o partió en busca de trabajo y oportunidades fuera del paraje. Por eso, cuando piensa en el futuro, Antonia no habla solamente de obras. Sueña con recuperar la vida comunitaria que, poco a poco, se fue apagando. “Nos gustaría tener un espacio para los chicos, un centro comunitario, un lugar donde puedan hacer actividades, jugar o practicar deporte. Nunca lo tuvimos. También sería un lugar para que los vecinos podamos encontrarnos”, dijo.

Mientras el país sigue pendiente del próximo partido de la selección, en Puesto Nuevo también hubo televisores encendidos, nervios, ilusión y abrazos familiares. Pero, cuando el árbitro marcó el final, la celebración volvió a quedarse puertas adentro. “Hubiéramos querido estar de otra manera para vivir el mundial como corresponde, como argentinos que somos. No argentinos tristemente olvidados, porque nosotros todos los días recordamos como estamos”, reflexionó la mujer.

Aun así, Antonia no pierde la esperanza. Cree que un Mundial también puede servir para que alguien mire hacia Puesto Nuevo y entienda que el reclamo no es extraordinario. Que solo piden un camino para entrar y salir de sus casas, servicios básicos y la posibilidad de seguir viviendo con dignidad y orgullo en el lugar donde nacieron.

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