Es lo que sucede, por ejemplo, en este campeonato mundial de fútbol, en el que la selección nacional celebra un gol o un partido. Es como, si de pronto, se corriesen las cortinas del cielo y únicamente quedara en el cosmos esa exaltación colectiva que lo invade todo (aire, mar y tierra). Algún sociólogo podrá sostener que tanta explicación colectiva, se debe al atractivo de seguir siendo los mejores del mundo y debemos seguir siéndolo. Otros piensan que el grito colectivo tiene que ver con la situación socio económica del país que explota de esa manera. Personalmente pienso que el grito del gol que nos acompaña desde nuestra infancia en la que por primera vez pateamos una pelota (de goma). El grito de gol es una exclamación única, simple, radiante y triunfal. Los científicos sabrán explicar ese grito colectivo y la emoción sin límites del espíritu, que nace de una pelota que penetra en el arco contrario. Lo cierto es que muchos compatriotas (hombres y hoy mujeres también) viajan a cualquier país del mundo donde compita la selección nacional de fútbol, para sentirse argentinos, sin distinción de bandería, en un país que sólo produce, hoy en día, grandes deportistas, actores, escritores y poetas. Esa es la única riqueza actual del ser argentino.
Benito Carlos Garzón
pumagarzon1975@gmail.com

