Si bien las tarifas de los servicios públicos estaban atrasadas y era comprensible un aumento, las actuales facturas están fuera del alcance de muchos ciudadanos. No es justo que, por los tarifazos, la gente se vea obligada no solo a moderar sus gastos cotidianos, sino también a endeudarse con préstamos para abonar la luz, el agua y el gas. Sería auspicioso que el presidente estudiara la posibilidad de eliminar o reducir el gravamen del IVA, que las encarece aún más, y así aliviar su precio final. Entiendo que Milei recibió una herencia económica y social de parte de la anterior gestión presidencial y que tuvo que hacer unos “retoques económicos” con el fin de equilibrar las arcas del Estado, pero todo tiene un límite. Cuánta razón tenía Lao-Tsé (pensador chino y autor del libro “Tao Te King”) cuando recomendaba a las autoridades “no agobiar al pueblo con demasiados impuestos”.
Hugo modesto Izurdiaga
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