Cómo Messi logró que Kansas City dejara de hablar de los Chiefs y se rindiera al fútbol

Durante décadas, la ciudad vivió pendiente del fútbol americano y el béisbol. Pero la llegada de la Selección y el triplete del “10” provocaron una revolución que quedó reflejada hasta en las portadas de los diarios locales.

Lionel Messi anotó tres goles en su debut en el Mundial 2026.
Lionel Messi anotó tres goles en su debut en el Mundial 2026.
Bruno Farano
Por Bruno Farano Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Lionel Messi desató una revolución en Kansas City tras marcar un triplete para Argentina en su debut en el Mundial 2026, captando la atención de una ciudad ajena al fútbol.
  • Históricamente dominada por el fútbol americano de los Chiefs y el béisbol, la ciudad vivió una transformación inédita con la llegada masiva de hinchas y la actuación del 10.
  • Este hito consolida al fútbol en una de las sedes mundialistas de EE. UU., logrando un impacto cultural y mediático que rompe barreras frente a los deportes tradicionales locales.
Resumen generado con IA

Durante seis días, el Mundial pareció una fiesta ajena en Kansas City. La pelota ya rodaba en otras ciudades, pero aquí, en el corazón de Estados Unidos, las conversaciones seguían siendo las de siempre: Patrick Mahomes y Los Chiefs, y el béisbol y Los Royals.

Alguna referencia al Kansas City Current, el equipo femenino que se transformó en un fenómeno local y no mucho más. El soccer (nuestro fútbol) seguía peleando por hacerse un lugar en una ciudad acostumbrada a otras pasiones.

"El fútbol no termina de contagiar a los ciudadanos de Kansas City. Acá todo es fútbol americano y béisbol", repitió una y otra vez Sam Davis, el conductor de aplicación que terminó convertido en guía turístico improvisado.

Kokou, otro chofer, nacido en Togo y radicado hace 21 años en Estados Unidos, aportaba otra mirada. “El Kansas City Current generó un boom, pero el fútbol no termina de insertarse. Yo amo este deporte, pero acá no se lo vive como en otros lados”, le confió a LA GACETA.

Su frase tiene lógica. Históricamente, el deporte rey de Kansas City siempre fue el football americano. Los Chiefs, cuatro veces campeones del Super Bowl, dominan la escena. Detrás aparece el béisbol, con los Royals y sus dos Series Mundiales. Más atrás asoma el soccer, sostenido por el Sporting Kansas City y por el fenómeno creciente del fútbol femenino.

Hasta que llegó la selección argentina y Lionel Messi. Primero aparecieron los primeros hinchas, después los banderazos, las camisetas celestes y blancas, las canciones y los abrazos entre desconocidos.

Pero el verdadero flechazo llegó el martes por la noche. En el Kansas City Stadium había estadounidenses con cerveza, pochoclos y los famosos hot dogs intentando entender el fenómeno. También latinos que habían manejado cientos de kilómetros desde Texas, Illinois o Colorado solamente para ver una vez más al rosarino. Y mexicanos, hondureños y salvadoreños. Y argentinos, claro; miles y miles de argentinos.

La mitad de los casi 70.000 espectadores parecían llevar el mismo apellido en la espalda: Messi, y el número 10.

Cuando el capitán abrió el marcador con aquella definición desde la medialuna, el estadio explotó. Y cuando completó el triplete ya no quedaban dudas. Kansas City había vivido algo distinto, algo irrepetible.

Sam McDowell, columnista del diario The Kansas City Star, lo resumió mejor que nadie en una nota cuyo título ya es una declaración de principios: "Lionel Messi tuvo su momento en Kansas City. Pero ahora también le pertenece a KC".

El periodista recordó cómo hace apenas tres décadas el fútbol era casi una rareza en la ciudad.

Rupy Dhillon, uno de los pioneros del soccer local, contó que hace 29 años tenía que explicarle a los aficionados qué era el offside. Los jugadores de los entonces Wizards (la franquicia que jugaba en la ciudad) estaban obligados a asistir a fiestas infantiles para promocionar el deporte. El club apenas mandaba a fabricar un centenar de camisetas y los estacionamientos vacíos servían para que los chicos jugaran al fútbol.

Hoy, en cambio, el estadio que tantas veces vio las hazañas de Mahomes se tiñó de celeste y blanco. Y hasta el propio mariscal de campo de los Chiefs celebró la noche de Messi con tres emojis de una cabra en sus redes sociales.

"Messi ya había jugado acá antes. Pero nunca había estado aquí", escribió McDowell. La frase es hermosa porque una cosa es disputar un partido pero otra, muy distinta, es provocar algo. Y eso fue exactamente lo que hizo Messi.

Entrada la medianoche en Kansas ya nadie hablaba solamente del Mundial. Todos hablaban de él. “¿Pudiste estar en el estadio? ¡Qué locura! Messi es, sin dudas, el mejor de todos los tiempos. Qué alegría nos regaló a todos acá en la ciudad”, le dijo a LA GACETA Osama, conductor de aplicación y oriundo de Sudán.

José Segovia, mexicano y empleado de la recepción de un hotel, coincidió en sus palabras. “Qué suerte que tengan a Messi. Acá en la ciudad generó una verdadera revolución. En casi todos los sitios se habló de él”, lanzó. Tenía razón.

Porque las portadas de los medios de Kansas City amanecieron inundadas por la actuación cinco estrellas del capitán argentino. Los programas de televisión, los diarios y también las redes sociales. Todo parecía girar alrededor del “10”, como siempre sucede dentro de las canchas. "Ya no hace falta explicarle nada a Kansas City. Lo vimos. Lo sentimos. Messi se encargó de ello", concluyó McDowell.

Quizás tenga razón porque Kansas City llevaba décadas intentando enamorarse del fútbol. Tuvo un equipo histórico, construyó estadios, apostó por el fútbol femenino y hastra se ganó un lugar como sede del Mundial. Pero necesitaba un flechazo.

Y el martes por la noche, vestido de celeste y blanco, con el número “10” en la espalda y tres goles, Messi consiguió algo que ningún plan de marketing hubiera podido lograr.

Por una noche, la ciudad de Patrick Mahomes dejó de hablar de football americano y comenzó a hablar de fútbol.

Comentarios