¿Argentina puede ser bicampeón? Lo que dice un físico tucumano sobre la final del Mundial 2026
Investigadores de Exactas UBA corrieron millones de simulaciones y ubicaron a Argentina cuarta, con un 10% de chances de salir campeón. El físico Alberto Rojo —autor de un libro sobre el azar— explica por qué ese número dice más de lo que parece y menos de lo que quisiéramos.
Resumen para apurados
- Investigadores de la UBA determinaron mediante un simulador matemático en Argentina que la Selección tiene 10% de chances de ganar el Mundial 2026 para proyectar su rendimiento.
- El modelo sitúa a España e Inglaterra arriba (14%). El físico Alberto Rojo explica que el azar y las incontables variables del fútbol hacen que sea imposible predecir el futuro.
- Pese a que los datos ven difícil el bicampeonato, la incertidumbre mantiene la pasión. El análisis resalta cómo la ciencia busca descifrar el azar en los grandes eventos.
Un millón de Mundiales virtuales ya se jugaron en las computadoras de la UBA. En algunos, Lautaro Martínez hizo goles imposibles. En otros, la pelota no entró. Lionel Messi llegó perfecto, llegó tarde, llegó cansado. Y después de sumar todos esos futuros posibles, Argentina salió campeón apenas una de cada diez veces.
Eso es lo que muestra la página 301060 de Exactas UBA, un modelo matemático creado por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA que simula el Mundial millones de veces para calcular probabilidades. Según sus datos, España e Inglaterra lideran con un 14% de chances de salir campeones. Francia y Argentina aparecen detrás, con un 10%.
El físico y músico tucumano Alberto Rojo, especialista en mecánica cuántica y autor del libro “Azar de la vida cotidiana”, no conocía la página de Exactas UBA. Pero cuando escucha los números, no se sorprende. "Lo que me está diciendo todo eso es una cuestión muy poco cuantitativa. Simplemente te dice que estos cuatro equipos son buenísimos y que cualquiera puede ganar", dice en llamada con LA GACETA.
¿Tiene sentido hacer predicciones del Mundial?
Para Rojo, el concepto mismo de probabilidad tiene una trampa cuando se aplica al fútbol. Una que cobra sentido con fenómenos repetibles: si tirás una moneda un millón de veces, el 50% aparece con precisión. Un tratamiento médico con 80% de eficacia funciona en 800.000 de cada millón de pacientes. La estadística habla de poblaciones, no de individuos.
"Acá hay un evento específico", señala. "Argentina va al Mundial. Ese Mundial, ese. Y si cambiás un infinitésimo de las circunstancias de Qatar 2022, si corrés el partido contra Francia apenas un costadito y el gol contra el Dibu entra, no lo gana Argentina", explica.
Lo que las simulaciones calculan, entonces, no es el futuro. Es una guía, como cuando uno decide si sacar el paraguas. “El 70% de chances de lluvia no significa que va a llover: significa que en el 70% de los escenarios posibles, llueve. Vos estás en uno solo de ellos”, ejemplifica.
La parte del fútbol que ninguna computadora puede medir
Rojo compara el fútbol con el ajedrez o el tenis para mostrar lo que lo hace impredecible. En esos deportes individuales, la diferencia de nivel entre los mejores y el resto es medible, constante y determinante. Magnus Carlsen rara vez pierde con alguien muy por debajo suyo. En el fútbol, en cambio, hay árbitros, hay VAR que interpreta lo que quiere, hay errores de equipo y momentos de magia individual. "Son como un millón de monedas al mismo tiempo", dice.
"Desde el punto de vista estrictamente científico, ya está decidido quién es el campeón, en la mente de Dios, digamos. El universo es causal. Pero hay tantas variables a las que no tenemos acceso —ni la computadora de la UBA ni ninguna otra— que se vuelve tan azaroso que puede pasar cualquier cosa. Y eso es lo que nos mantiene pegados a la pantalla", detalla y lanza: “Como humanos somos adictos al juego. La incertidumbre nos atrae”.
“La final no es España-Inglaterra”
Después de explicar durante varios minutos por qué desconfía de las predicciones mundialistas, Alberto finalmente se anima a hacer una propia. La página 301060 de Exactas UBA marca que la final más probable sería entre España e Inglaterra, con un 22% de posibilidades. Él no está de acuerdo.
“Apuesto a que la final no es España contra Inglaterra. Anotame eso”, lanza entre risas.
¿Y Argentina? Las simulaciones le dan un 61% de posibilidades de avanzar a octavos de final, 44% de llegar a cuartos, 28% de alcanzar semifinales y 17% de jugar la final. Pero Rojo cede terreno a lo emocional. "Si tengo que apostar, le pongo plata a Argentina. No soy un gran apostador, pero le pongo plata a Argentina. Me gusta el equipo, me gusta el Colo Barco, me gusta Nico Paz, me gusta todo. Y Lionel Scaloni le dio en la tecla en el manejo de la psicología grupal, que es algo que los otros técnicos no tenían", manifiesta.
Sobre las chances reales de un bicampeonato, es más cauteloso. "Es muy difícil. Las chances eran bajas antes de Qatar y son bajas ahora. Eso no cambia por haber ganado", agrega.
Cuando la charla afloja, aparece la predicción más concreta —y la más improbable—. Si él tuviera que imaginar una final, no sería el choque de potencias que proyectan los modelos. "Argentina contra un equipo que no está en los primeros puestos: uno de tercera línea", dice, con la misma calma con que antes descartó cualquier pronóstico.
El profeta por correspondencia
Para explicar por qué igual vale la pena hacer predicciones —aunque no sirvan de mucho—, Rojo recurre a una historia que tiene en su libro y que tomó de un episodio de Alfred Hitchcock. Un estafador manda 1.024 cartas a distintas personas diciéndoles que puede predecir el mercado de valores. A la mitad le dice que va a subir; a la otra mitad, que va a bajar. A la semana siguiente, se queda solo con los que recibieron el pronóstico correcto y repite el juego. Y así, una y otra vez, hasta que le queda una sola persona a la que le acertó siete veces seguidas. Esa persona, convencida, le paga por el servicio.
"Lo mismo pasa con los pronósticos del Mundial", dice Rojo. "Vos hacés una predicción, tu colega hace otra, otro hace otra. Ninguno le va a pegar salvo uno o dos. Y ese, en retrospectiva, queda como el que sabía. Cuando en el fondo es simplemente un profeta por correspondencia", exterioriza.
“Los que más saben de fútbol también van a hacer predicciones equivocadas. Que la única certeza en un Mundial es que alguien que no lo vio venir va a quedar como el que sabía”, suma.
La computadora de Exactas ya simuló el torneo un millón de veces. En el 17% de esas simulaciones, Argentina llegó a la final. En el 10%, salió campeón. Lo que todavía no se sabe es en cuál de esos mundiales posibles estamos.












