Resumen para apurados
- Uruguay aplicó por primera vez la eutanasia a una mujer de 69 años con cáncer terminal, a un mes de entrar en vigencia la ley de muerte asistida aprobada por el Parlamento.
- El caso requirió una solicitud formal evaluada por dos médicos, cumpliendo las estrictas condiciones de la ley de 2025, que exige padecer una enfermedad incurable y terminal.
- Este hito posiciona a Uruguay como referente regional en muerte asistida, generando respaldo en defensores de la muerte digna y el rechazo de sectores religiosos locales.
Uruguay registró el primer caso de eutanasia desde la entrada en vigencia de su marco legal. La intervención fue practicada a una mujer de 69 años con cáncer en fase terminal, según confirmaron fuentes del ámbito médico.
El procedimiento se concretó apenas un mes después de que se activaran los protocolos sanitarios y la reglamentación de la ley aprobada en 2025 por el Parlamento de Uruguay. La normativa ubica al país dentro de un grupo reducido de naciones que permiten la muerte asistida, como España y Países Bajos.
De acuerdo con información difundida por medios locales, la paciente había solicitado el procedimiento en el marco de un cuadro irreversible que le provocaba sufrimientos intensos y un deterioro significativo en su calidad de vida. La legislación vigente contempla este tipo de situaciones y establece una serie de requisitos estrictos para su aplicación.
Entre las condiciones exigidas se incluye que la persona sea mayor de edad, residente o ciudadana del país, y que se encuentre en pleno uso de sus facultades mentales. Además, debe atravesar una enfermedad incurable en etapa terminal, con padecimientos considerados insoportables.
El proceso comienza con la solicitud formal al médico tratante, quien dispone de un plazo de hasta tres días para evaluar el caso y solicitar la opinión de un segundo profesional. Si ambos coinciden en que se cumplen los criterios, se avanza con la práctica, que puede ser revocada por el paciente en cualquier momento.
Para el diputado Federico Preve, uno de los impulsores de la ley, se trató de una jornada “simbólica y muy significativa”. En declaraciones a la prensa, sostuvo que la implementación de la norma permite que las personas “decidan sobre el final de su vida en función de sus propias convicciones”.
Desde la sociedad civil, la organización Empatía valoró la aplicación del primer caso, aunque advirtió que seguirá monitoreando el cumplimiento de los plazos y procedimientos establecidos. En la misma línea, Florencia Salgueiro señaló que este hecho demuestra que la ley “empieza a funcionar como una herramienta concreta para garantizar el derecho a una muerte digna”.
La normativa, sin embargo, no está exenta de controversias. Sectores vinculados a la Iglesia Católica han expresado su rechazo a la eutanasia, cuestionando tanto su legalización como su implementación.







