Jaldo hace equilibrio para estar cerca de la Nación y, a la vez, resguardar sus intereses.
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La incomodidad que la semana pasada lo rodeaba comenzó a disiparse levemente. El gobernador, Osvaldo Jaldo, dio un paso más en relación a su postura sobre el debate por el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Las primeras declaraciones públicas del jefe del oficialismo provincial al conocerse la intención de la Casa Rosada de eliminarlas,habían generado dudas y especulaciones. No había dicho ni blanco ni negro. En los pasillos del poder, sin embargo, había expresado que no estaba de acuerdo con la medida y que los diputados y senadores que le responden no la avalarían.
La expectativa en torno a su posición era alta en Buenos Aires, porque los votos de los aliados dialoguistas serán clave en el Congreso para el avance de la iniciativa. Jaldo encabeza el grupo de mandatarios provinciales -que integran el salteño Gustavo Sáenz y el catamarqueño Raúl Jalil- cuyas bancas vienen inclinando la balanza. De hecho, trascendió que el tucumano se plantó e intentó persuadir a sus pares de seguirlo.
Morados y peronistas estaban a la espera de que el titular del Ejecutivo sentara su opinión. Los primeros, porque saben que sus opositores emplearán el sistema para dirimir diferencias y ordenarse. Los segundos, porque sin esta instancia, el camino hacia las urnas se hará cuesta arriba
La disidencia fue bien recibida por el peronismo nacional y local, pero lógicamente generó críticas en otros sectores, sobre todo, libertarios.
En los últimos días, el tranqueño avanzó con su planteo. Propuso sostener las Primarias, pero sin financiamiento estatal y sólo en casos de que haya competencia interna. Expresó que deberían ser pagadas por los propios partidos que las requieran. Atacó así el principal argumento de La Libertad Avanza (LLA) para sostener la erradicación, que es el ahorro de dineros públicos.
También se expresó en contra de un cambio que se impulsa sobre la Boleta Única de Papel (BUP). En el proyecto que ingresó por la Cámara alta, se incluye un punto que había sido descartado en el tratamiento inicial de la modalidad de voto: la posibilidad de seleccionar todas las categorías juntas mediante una marca en un sólo casillero (actualmente hay que escribir en cada una de las que estén en juego). “Se plantea unificar en un solo voto las categorías de presidente, senadores y diputados. Entendemos que no debe ser así. El ciudadano tiene que poder elegir de manera diferenciada: votar a un candidato a presidente de un partido, a un senador de otro y a un diputado de otro si así lo desea. En Tucumán, en 2027, se elegirán tres senadores y cinco diputados. ¿Cómo no vamos a dar la posibilidad de que los candidatos se presenten y compitan? El que quiera ser senador, que vaya a las PASO. El que quiera ser diputado, que también lo haga. De eso estamos hablando: de participación democrática, de transparencia y de igualdad de condiciones para todos los espacios políticos.”, explicó Jaldo.
El sentido detrás de estas frases es doble. Primero, porque al peronismo local no le conviene que se potencie el posible arrastre que una figura como Javier Milei puede generar en la lista. A su vez, el desorden del PJ nacional lo alienta a tomar distancia de una propuesta presidencial de su espacio. Segundo, le habla al antimileísmo tucumano, la línea interna justicialista que puede aspirar a competirle. Manifestó en distintas oportunidades que sus posibles disidentes deben presentarse en internas si quieren participar del armado justicialista. Probablemente, porque no está dispuesto a ceder o negociar espacios como en 2025. Además, no pierde de vista que Juan Manzur es el presidente del partido y, a diferencia suya, él está en consonancia con la mesa nacional del movimiento.
En la Nación por el momento no cuentan con los votos para efectuar la reforma tal como se presentó. Una de las alternativas, analizan, sería que la O de “obligatorias” pase a significar “optativas”.
Equilibrio con fecha de vencimiento
En los alrededores del mandatario interpretan que la jugada del gobernador tiene también un componente de timing político. A poco más de un año de las elecciones locales, Jaldo se posiciona en un punto intermedio. No confronta de lleno con la Rosada, pero tampoco se pliega sin matices a una iniciativa que puede llegar a debilitar su propio esquema de poder.
En ese equilibrio, que sabe que tiene fecha de caducidad, busca preservar su capacidad de ordenar la oferta electoral en la provincia y, al mismo tiempo, sostener su lugar dentro del grupo de gobernadores que negocia con la Nación desde un lugar privilegiado.
El hilo en el que se enhebra esta y otras discusiones es quién define las reglas del juego en un escenario nacional cada vez más tensionado y polarizado.
Por otro lado, en el Palacio sostienen que el “privilegio” es sumamente relativo. Dicen que revisan planillas y consideran que la devolución de la Nación no sería proporcional al apoyo requerido desde el comienzo de la gestión.
Cerca del mandatario afirman que las previsiones que él hace del rumbo del Gobierno nacional no son buenas. Entienden que indefectiblemente habrá un distanciamiento gradual, que se acentuará tras el Mundial de Fútbol y a medida que se acerquen las contiendas.
La cita con los 33
Mientras en el Ejecutivo afrontan sus debates, en la Legislatura hay turbulencias en el bloque oficialista y vienen quedando en evidencia en reuniones y sesiones. No abarca a todo el grupo, sino a determinados dirigentes.
Diversos parlamentarios del peronismo comentaron que el vicegobernador, Miguel Acevedo, reunió a los 33 miembros para ajustar algunas tuercas. Pidió a los parlamentarios que no falten a trabajar y que participen de las reuniones de comisión y en las sesiones. También recriminó a algunos asistentes que no se preparan lo suficiente para debatir ni defender posiciones en el recinto. Hizo hincapié en los fragmentos que se viralizaron en las redes de intervenciones sobre las inundaciones del jefe de la bancada, Roque Álvarez, y de Marcelo Herrera.
La cita de este jueves se dio en un clima enrarecido, coincidieron oficialistas y opositores. El punto de mayor tensión se dio durante el tratamiento de la prórroga de la emergencia en el Transporte, requerida por el Ejecutivo provincial. Un cruce entre el radical José Cano y el peronista Mario Leito derivó en una consideración de Acevedo. Pidió que la discusión se diera con altura y no en los términos que se concretan en la Cámara de Diputados de la Nación.
En la charla que se dio dentro del equipo del PJ afloraron cuestiones internas que trascienden los muros del Poder Legislativo.Habrá que ver cuánto vuelo toman en los próximos días y cuánto trascienden las incomodidades.
En la Casa de Gobierno, mientras, la incomodidad que había rodeado a Jaldo sobre las PASO cambió de forma. La convirtió en movimiento, en una maniobra que le permite ganar tiempo y sostener posiciones en un tablero cada vez más exigente. Pero ese equilibrio, como advierten incluso en su entorno, tiene fecha de vencimiento.







