Murió Carlos Kirschbaum, profesor emérito de la UNT y referente de la luminotecnia

Resumen de nota
- Falleció Carlos Kirschbaum, profesor emérito de la UNT y referente de la luminotecnia, quien impulsó la investigación y formación académica de excelencia en Tucumán y el país.
- Doctor por la Universidad de Berlín, lideró la iluminación de 60 museos y monumentos. Fomentó la internacionalización académica y la interdisciplinaridad en la ciencia regional.
- Su legado perdura en la formación de expertos y un libro póstumo de la UNT. Su visión integral de la luz transformó la arquitectura, el arte y la salud pública en Argentina.
La comunidad universitaria atraviesa horas de profundo pesar tras el fallecimiento de Carlos Kirschbaum, profesor emérito de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Su muerte generó una fuerte conmoción en el ámbito académico, especialmente en el Departamento de Luminotecnia, Luz y Visión de la Facultad de Ciencias Exactas, donde dejó una huella decisiva como investigador, docente y formador.
En diálogo con LA GACETA, la doctora Elisa Colombo, docente de la UNT e investigadora del Conicet, lo recordó como “la persona más generosa” que conoció, tanto en lo profesional como en lo humano. “No solo compartía el conocimiento, sino que estaba atento a todo lo que nos pasaba como equipo, siempre presente”.
Colombo contó que Kirschbaum fue un impulsor de proyectos colectivos y un gestor que priorizaba la formación de sus colaboradores. “Todos los programas y proyectos que conseguía eran para que participáramos todos. Nunca dejaba a nadie afuera”. En ese sentido, evocó uno de los trabajos más trascendentes que lideró: el diseño de iluminación de más de 60 museos y monumentos del norte argentino. “Podría haber contratado especialistas de afuera, pero eligió formarnos, organizarnos y hacernos protagonistas”, explicó.
La investigadora también resaltó su rol en la internacionalización del conocimiento. Tras la Guerra de Malvinas, Kirschbaum participó en un programa que buscaba recomponer vínculos académicos con el Reino Unido. “En lugar de aprovecharlo individualmente, hizo que todo el equipo viajara para formarse: tesis, posgrados, postdoctorados. Todos crecimos gracias a esa decisión”, recordó.
IMAGEN ILUSTRATIVA
Su legado, sin embargo, no se limita a la producción científica. Colombo enfatizó que Kirschbaum introdujo una mirada integral sobre la iluminación, entendida no solo desde lo técnico, sino en relación con las personas, el arte, la arquitectura y la salud. “Trabajábamos con ingenieros, arquitectos, artistas, médicos, psicólogos. Él nos enseñó a pensar la luz desde una perspectiva interdisciplinaria, mucho más amplia”.
Esa visión innovadora también se reflejó en su impulso a la articulación entre la universidad y el Conicet, promoviendo la creación y consolidación de espacios de investigación de alto nivel. “Siempre estaba un paso más adelante. Veía más allá de lo que nosotros podíamos imaginar”, sintetizó Colombo.
Hasta sus últimos días, Kirschbaum mantuvo intacto su compromiso con el conocimiento. Poco antes de su fallecimiento, finalizó un libro en el que recorre su trayectoria. La obra será publicada próximamente por la editorial de la UNT.
Más allá de sus logros académicos, quienes lo conocieron coinciden en destacar su calidez, su humor y su capacidad para inspirar. “El trabajo con él fue maravilloso, no tengo palabras”, concluyó Colombo.
Su carrera
Carlos Federico Kirschbaum nació el 11 de setiembre de 1944 en Tucumán. Se licenció en Física en 1973 en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). En 1981, se graduó de doctor ingeniero en la Universidad Técnica de Berlín, Alemania. Fue secretario de Ciencia y Técnica de la UNT y secretario provincial de Innovación y Desarrollo Tecnológico y director de la Escuela de Posgrado en Luz y Visión de la UNT.







