EL SALÓN DE FIESTAS. El módulo de mando fue el espacio para el festejo de navideño.

La misión Apolo 8 es recordada porque la tripulación pasó la Nochebuena de 1968 en la órbita de la Luna. No fue una misión cualquiera dentro del programa espacial de aquella época: fue la primera vez que los seres humanos salieron de la órbita terrestre y vieron la Tierra completa desde el espacio. La Luna fue orbitada 10 veces y se logró ver la “cara oculta” del astro.
Ese 24 de diciembre los astronautas Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders realizaron una transmisión de televisión en vivo que fue vista por millones de personas.
En esa transmisión, los tres astronautas leyeron los primeros 10 versículos del Génesis mientras la cámara mostraba la superficie lunar pasando debajo de ellos. La elección de qué decirle a la humanidad, según Borman, fue porque el Génesis es la base de muchas religiones y querían algo que uniera a toda la humanidad.
Poco espacio
En el Apolo 8 el espacio era muy reducido. Los astronautas viajaron únicamente en el módulo de mando, Columbia, porque el módulo lunar todavía no estaba listo para volar. Pasaron la Navidad en una cápsula de dimensiones similares al de un auto SUV mediano, de unos 7 metros totales. No podían estirar las piernas y dormían en sacos pegados a las paredes de la cabina.
El festejo y otros emblemas de la misión
La cena navideña vino con sorpresa. La comida espacial de 1968 era bastante deprimente: cubos de comida deshidratada que sabían a cartón. Pero para el 25 de diciembre, el director de operaciones de vuelo, Deke Slayton, les dio una sorpresa: pavo con salsa que venía en un paquete especial que se podía comer con cuchara.
Slayton incluso contrabandeó tres botellitas de brandy en la nave, pero el comandante Borman, fiel a su disciplina, prohibió tomarlo diciendo que si algo salía mal, no quería que culparan al alcohol. Las botellitas regresaron intactas a la Tierra.
Además de la singularidad de haber pasado Navidad en órbita, Apolo 8 pasó como un episodio especial del programa de la NASA porque Anders tomó la famosísima fotografía “Amanecer de la Tierra” (Earthrise). La imagen muestra al planeta azul asomándose sobre el horizonte desolado de la Luna.
Esa imagen cambió para siempre la perspectiva que teníamos de nuestro propio mundo, resaltando su fragilidad. Con respecto a los regalos, como no tenían mucho espacio, fueron simbólicos. Sus esposas les habían escondido pequeños paquetes en los compartimentos de comida con envoltorios de colores.
El momento más crítico fue el de la madrugada del 25 de diciembre. Tenían que encender el motor para salir de la órbita lunar y volver a la Tierra. Si el motor fallaba, se quedarían orbitando la Luna para siempre.
La maniobra ocurrió en la cara oculta de la Luna, sin contacto de radio con la Tierra. Cuando recuperaron la señal, Lovell dijo la famosa frase: "Roger, por favor informen que hay un Santa Claus", confirmando que el motor había funcionado y que volvían a casa. Apolo 8 volvió a la Tierra el 27 de diciembre, justo a tiempo para celebrar el Año Nuevo, aterrizando a salvo en el Océano Pacífico.







