PROBLEMA. Durante marzo, la persistente nubosidad y las lluvias redujeron fuertemente la radiación solar afectando la fotosíntesis y favoreciendo la ocurrencia de limitantes sanitarias en los cultivos.

Por medio del programa Granos, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) realizó en Overo Pozo (Cruz Alta, Tucumán) una nueva edición del tradicional Día de Campo de soja, maíz, poroto y sorgo, un evento que acumula más de 20 años de trayectoria.
La actividad reunió a productores, asesores, técnicos y empresas del sector, se presentaron los principales avances en los mencionados cultivos, con foco en la genética y en el manejo agronómico y sanitario. También se recorrieron los ensayos de variedades de soja y de poroto, como también de híbridos de maíz y de sorgo.
Se dieron exposiciones sobre las condiciones agroclimáticas de la actual campaña y sus impactos en los cultivos estivales; se analizó la evolución de la superficie de soja y de maíz, y se abordó lo referido a los principales problemas sanitarios que acontecieron en estos cultivos.
Los presentes pudieron observar los ensayos sobre el manejo agronómico de maíz, con foco en híbridos, densidad y fechas de siembra, nutrición y alternativas para el manejo de Dalbulus maidis. Y se presentaron ensayos sobre manejo agronómico de soja y de poroto.
La apertura de la jornada estuvo a cargo del director técnico de la Eeaoc, Hernán Salas, y del coordinador del programa Granos, Augusto Casmuz.
Durante la jornada, Lorena Soulé, del área de Agrometeorología, analizó las condiciones ambientales de la campaña 2025/2026 para la localidad de Monte Redondo, mencionando un comportamiento meteorológico complejo, donde la evolución de las temperaturas, la radiación solar, las precipitaciones y el balance hídrico determinó el desarrollo de los cultivos.
En cuanto a las temperaturas, el período diciembre-marzo -clave para los cultivos estivales- no mostró condiciones extremas. Diciembre y enero fueron cálidos, con varios días por encima de 30° C, aunque sin olas de calor persistentes. Enero, en particular, tuvo noches más templadas que diciembre. Durante febrero, las temperaturas máximas comenzaron a moderarse debido a la mayor nubosidad, mientras que las mínimas se mantuvieron relativamente elevadas, reflejando un ambiente húmedo. Finalmente, marzo marcó un quiebre, con condiciones más frescas y menos días calurosos. En conjunto, fue un verano térmicamente favorable, con menor estrés que la campaña anterior.
Respecto de la radiación solar, se observó una tendencia decreciente a lo largo del ciclo. Durante diciembre y durante enero predominó una alta variabilidad, alternando días con buena disponibilidad de energía para la fotosíntesis con otros más limitados por nubosidad. Durante febrero, la radiación comenzó a verse más afectada, con mayor frecuencia de días nublados, lo que coincidió con etapas críticas de los cultivos. En marzo, la situación se volvió claramente limitante: la persistencia de nubosidad y lluvias redujo significativamente la radiación, pudiendo afectar la fotosíntesis, favoreciendo además la ocurrencia de algunas limitantes sanitarias en los cultivos.







