LITURGIAS PARA CONMEMORAR. La Misa Crismal. FOTO DE LA GACETA / ANALÍA JARAMILLO

Resumen de nota
- El arzobispo Carlos Sánchez encabezó la Misa Crismal este Jueves Santo en la catedral de Tucumán para renovar promesas sacerdotales y promover una misión eclesial compartida.
- Durante la homilía, se destacó la sinodalidad y las 'cuatro cercanías' del ministerio. El encuentro reunió a fieles y clero para celebrar la institución de la Eucaristía y el servicio.
- El mensaje busca erradicar el clericalismo y fortalecer una Iglesia participativa. Se espera que este enfoque dinamice la labor pastoral y social en la región durante el año.
En la catedral Nuestra Señora de la Encarnación, la Iglesia tucumana celebró la Misa Crismal de Jueves Santo con un mensaje centrado en el valor del sacerdocio, la vida en comunidad y el desafío de consolidar una Iglesia más participativa. La homilía estuvo a cargo del arzobispo Carlos Sánchez, quien convocó a renovar el sentido del ministerio y a profundizar la misión pastoral en clave sinodal.
La celebración reunió a sacerdotes, consagrados y fieles de distintas comunidades en una jornada que también incluyó la renovación de las promesas sacerdotales.
La institución y el sentido del ministerio
“Nuevamente nos reunimos en torno al altar del Señor en este Jueves Santo para celebrar la institución de la Eucaristía, del sacerdocio ministerial y el día de la caridad y el servicio”, expresó Sánchez al inicio de la homilía. Luego remarcó el sentido profundo de la celebración: “El Misterio Pascual de Jesucristo se actualiza en cada Eucaristía por medio del ministerio sacerdotal”.
Durante su sermón, el arzobispo recordó el origen del sacerdocio y su fundamento espiritual. “Nosotros hemos recibido esa gracia del sacerdocio ministerial por la fuerza del Espíritu Santo el día de nuestra ordenación sacerdotal”, afirmó y puso el acento en el carácter de servicio del ministerio: “Esa unción no es para nosotros: es para llevar la buena noticia a los pobres, devolver la vista a los ciegos y dar la libertad a los oprimidos”.
Una Iglesia en comunión
Durante la homilía, Sánchez destacó la dimensión comunitaria de la Iglesia y el rol compartido entre sus miembros. “Somos un reino sacerdotal por la unción bautismal”, sostuvo, y agregó: “Hemos sido constituidos como Pueblo de Dios, Iglesia en comunión con la participación de todos en corresponsabilidad diferenciada”.
También subrayó que la misión no se vive de manera individual. “No estamos solos, sino en comunión fraterna y eclesial”, dijo, al referirse al trabajo conjunto entre sacerdotes, laicos y consagrados.
Monseñor propuso como horizonte pastoral para este año profundizar el camino iniciado. “Nos hemos propuesto como objetivo pastoral este año: ‘fortalecer la experiencia de ser una Iglesia sinodal’”, señaló.
"Cuatro cercanías" y vida pastoral
Uno de los ejes centrales del mensaje fue la cercanía como rasgo esencial de la vida sacerdotal. “Queremos vivir el valor de la cercanía, ofreciendo a cada hermano el abrazo del Señor”, expresó. Luego precisó que esa actitud debe traducirse en acciones concretas: “Con gestos de compasión y misericordia en la vida ordinaria”.
En esa línea, retomó el planteo de las “cuatro cercanías” como guía del ministerio: La oración, el vínculo del obispo y el ministerio, la fraternidad y el vínculo con la comunidad. “La oración en el sacerdote no es opcional… es necesaria e impostergable”, afirmó. También remarcó la importancia del vínculo con la autoridad eclesial: “El vínculo con el obispo y su ministerio no es opcional, es sacramental”.
A su vez, insistió en la vida interna del clero: “La fraternidad presbiteral no es opcional”. Y completó con el vínculo con la comunidad: “El estilo pastoral de Jesús de cercanía ternura y compasión misericordiosa no es opcional”.
Desafíos y transformación
Sánchez planteó la necesidad de avanzar en cambios dentro de la Iglesia. “Una distribución más articulada de tareas y responsabilidades… favorecerá su ejercicio de una manera espiritualmente más sana y pastoralmente más dinámica”, afirmó.
También advirtió sobre prácticas que deben superarse. “Ayudará a superar el clericalismo entendido como el uso del poder en beneficio propio”, señaló.
En ese contexto, llamó a sostener el proceso de transformación. “No nos cansemos… no tengamos miedo de iniciar los procesos de discernimiento”, expresó.
En el tramo final, el arzobispo convocó a renovar el compromiso pastoral. “Nos queda un largo trecho todavía… de conversión de las relaciones, de los procesos y de los vínculos”, afirmó.
Luego puso el acento en la dimensión espiritual del camino y concluyó con una invitación a sostener la tarea evangelizadora: “Que el Espíritu Santo reavive el don de Dios que hemos recibido para seguir anunciando la alegría del Evangelio en Tucumán”.







