La familia de Mercedes Sosa exigió la renuncia de un funcionario libertario tras dichos agraviantes

La polémica por los dichos del funcionario libertario Enzo Ferreira contra Mercedes Sosa generó una fuerte reacción de su entorno familiar, que no solo rechazó las disculpas públicas sino que además impulsa un pedido formal de renuncia. Así lo expresó Adrián Sosa, sobrino de la artista, en una entrevista en la que detalló el impacto del episodio y las acciones que están llevando adelante.
Según explicó, la familia considera insuficiente el pedido de disculpas, al entender que se incluyeron justificaciones que desvían el eje del conflicto. “Nos mete en una discusión que tiene con el Ministerio del Interior (de Tucumán) y agravia la figura de Mercedes”, señaló. En ese sentido, remarcó que la exigencia central es la renuncia del funcionario, quien es director de radio Nacional Tucumán. “No todo está permitido cuando se ocupa un cargo público, especialmente tratándose de alguien vinculado a un espacio que lleva el nombre de esa artista que él está maltratando y agraviando: la llamó gorda comunista", dijo en LG Play.
Sosa sostuvo que la reacción fue inmediata: tras conocer los dichos, los familiares se organizaron, redactaron un documento conjunto y lanzaron una campaña de adhesiones para respaldar el pedido. Además, destacó el acompañamiento recibido por parte de artistas, instituciones y distintos sectores, así como la realización de actividades en apoyo a la figura de la cantante.
"Se hizo una serenata en el Ente Cultural", contó el familiar, quien también destacó las declaraciones del gobernador Osvaldo Jaldo.
El sobrino de la artista también vinculó el episodio con antecedentes similares ocurridos en el mismo ámbito, lo que generó una sensación de reiteración dentro de la familia. “La primera reacción fue ‘otra vez’. Y otra vez en el mismo lugar, en el mismo espacio: radio Nacional”, afirmó, en alusión a situaciones previas que involucraron el nombre de la intérprete.
En la entrevista, remarcó que consideran los dichos como un ataque no sólo personal sino también a la cultura nacional y a la identidad. “No se puede describir a una persona de manera agraviante desde un lugar institucional”, expresó, al tiempo que cuestionó el uso de calificativos que, según indicó, buscan instalar discusiones que no corresponden.
Consultado sobre el impacto interno, explicó que la familia se mantuvo en contacto permanente para coordinar acciones y visibilizar el reclamo en distintos espacios. Se armó un formulario para reclamar por la situación.
También señaló que, más allá de la repercusión pública, no hubo un contacto directo del funcionario con ellos.
"En el comunicado (por la segunda publicación en redes), el funcionario se pone en papel de víctima, cuando en realidad debió haber pedido disculpas de manera personal y no escribiendo todo eso. No ayudó en nada", dijo.







