Marcelo Gobello: “Piazzolla salvó el tango”

Es uno de los mayores especialistas en música popular de la Argentina. Miembro de la Academia Nacional del Tango y autor de más de 35 libros, acaba de publicar Astor Piazzolla: música en estado de revolución. En esta entrevista hace un recorrido por la vida y las controversias y puntos clave de la obra del genio musical. La relación con Nonino, Gardel, su internacionalización y la asombrosa vigencia de su música. “Astor es el futuro”, afirma citando una frase de Spinetta.

Marcelo Gobello: “Piazzolla salvó el tango”
Hace 6 Hs

“Pero verás que renazco/ en el año tres mil uno/ y con muchachos y chicas/ que no han sido y serán” se la escucha cantar a Amalita Baltar desde “Preludio para el año 3001”, una canción firmada por Astor Pizzolla y Horacio Ferrer. Casi 34 años pasaron desde su muerte aquel 4 de julio de 1992 y su música sigue sonando alrededor del mundo, quizás porque hay algo de aquello que Julio Cortázar le hizo decir a Johnny, personaje de su cuento “El perseguidor”: “Esto lo estoy tocando mañana”.

“Y si en el 3001 existe el mundo se va a seguir escuchando, se van a seguir escuchando a los Beatles, como se va a seguir escuchando Bach, como se van a seguir escuchando Elvis y Mozart, a los grandes genios. Otro gran admirador de él era el Flaco Spinetta, que hablaba maravillas de él, que decía ‘Astor es el futuro’ y el Flaco era un tipo que conocía mucho de tango. La influencia que tuvo Piazzolla en el rock argentino, sobre todo en los padres fundadores fue muy importante. En Almendra todos: Rodolfo García, Emilio del Guercio, Spinetta, todos fueron a ver la operita ‘María de Buenos Aires’ y si escuchás el primer disco de Almendra tenés un montón de claves, por algo en el primer disco de Almendra hay un bandoneón con Rodolfo Mederos y hay un coro que remeda un poco la operita. Y todo eso me parece que habla de su atemporalidad y de su genialidad”, comenta a LA GACETA Literaria el periodista y escritor Marcelo Gobello.

El punto de partida del libro hay que buscarlo un par de décadas atrás cuando la editorial Lenoir le encomendó una charla sobre Astor Piazzolla habida cuenta de su trayectoria como periodista especializado en música popular y también “por una portación de apellido que tengo a partir de la figura de mi tío abuelo José Gobello, fundador de la Academia Porteña del Lunfardo y el primer periodista que lo bancó a Astor en la década del ‘50. Me puse a investigar y escribí un primer libro que tuvo que ver con la relación de Astor Piazzolla con su ciudad natal, Mar del Plata, que fue mucho más importante de lo que yo pensaba y de lo que estaba documentado. Se llamó Astor Piazzolla, su ciudad y su mundo. Fue el primer puntapié y me quedaron ganas de seguir investigando. Son años de trabajo porque es muy difícil escribir sobre Astor. Es una vida tan rica, tiene una tantas aristas y cambios que me apasionó y me llevó a terminar este libro”.

-Esa riqueza de vida-obra también conlleva una dificultad a la hora de documentarla y de escribirla.

-En el libro trato de llevar en un orden cronológico y a veces me pongo a pensar que fueron de mínima unos 20 años de laburo en los que uno tiene que estudiar, prepararse, investigar para llegar a eso. La vida de Astor es como la de seis o siete genios, no de uno. Era un genio precoz. A los 16 años ya estaba en la orquesta más importante de Mar del Plata que era la de Luis Savastano, y le quedaba chica; le hacía arreglos al violinista. Se va a Buenos Aires y al año y pico está tocando con Troilo, estamos hablando de lo máximo en la época de oro del tango. Después se va con Fiorentino, estudia con Ginastera paralelamente. Quiere ser concertista de piano, hacer música erudita, y empieza a hacer música para películas. ¿Cuándo dormía este hombre? Todo lo que escuchás de Piazzolla está escrito por él. Uno a veces le dice genio a cualquiera, pero este era un genio de veras que laburó mucho y estudió mucho también.

-En el medio de ese derrotero de edades también está ese encuentro con Gardel en Nueva York siendo un niño, y se animar a tocar con él.

-Las aristas cinematográficas, increíbles y simbólicas que tiene la vida de Astor. Eso con Gardel es maravilloso, tan jovencito. El primer tango que toca está hecho por él mismo, él aparece nada menos que en la película “El día que me quieras” de Gardel, donde él fue su chaperón, su guía en Nueva York. Hasta estuvo a punto de irse en la gira de Medellín. Por eso a veces es para reírse cuando lo critican, como que él es el asesino del tango. Estaba imbuido de tango, era su esencia. Entiendo que no sólo no fue el asesino del tango sino que fue el que salvó al tango, por ahí eso suena excesivo, pero yo creo eso.

-De hecho, y tal como documenta Sergio Pujol en su libro Las edades del tango, Piazzolla irrumpe en un momento en el que el tango como género está estancado.

-Vos escuchás hoy la música de Astor y es Buenos Aires… Y está la sentencia de Pugliese, en la época del OBA (Octeto Buenos Aires). Lo fueron a ver como si fuera un juez para dictaminar: ¿esto es tango o no es tango? Pugliese dijo que sí. También tuve la suerte de poder preguntarle a Goyeneche, que era fanático y te decía: “Piazzolla es Dios”, y el mismo Pichuco… Lamentablemente todavía queda alguna gente que piensa lo otro. Creo que por desconocimiento más que nada.

-Su curiosidad lo llevó no solo a vincularse con jazzeros o rockeros sino con cantantes populares como Mina en Italia.

-Lo de Mina fue fundamental. En el año en el que él estaba con el Noneto y Mina le graba “Balada para mi muerte” en castellano y en italiano y lo presenta en la RAI, en Teatro 10, era una Mina en su pico de popularidad. Ahí es donde Aldo Pagani lo hace grabar “Libertango”. Lo produce y comienza su etapa internacional. “Libertango” en su momento fue hasta vilipendiado porque era algo totalmente distinto. Él estaba escuchando mucho Quincy Jones en esa época, me lo certificó el propio hijo Daniel, y crea esa maravilla que parecía algo más sencillo. Hasta los fanáticos de Piazzolla dicen “no, pero ¿qué es esto?” con bajo, batería y una cosa cortita, un riff que se repite…Y fijate que hoy “Libertango”, si no es uno de los temas más versionados de Astor, de orquesta de cámara a grupo de heavy metal, pasa raspando.

-Y cuando hablamos de Mar del Plara hablamos también de los Noninos.

-Él tenía un vínculo muy especial con los padres, sobre todo con Nonino, con el padre, que fue un personaje fundamental en su vida, por muchas cosas. Por su forma de ser, le decían el loco Piazzolla y Astor nació con un defecto físico bastante grave. De chico tenía el pie bot, el pie torcido para adentro. En Mar del Plata lo pudieron arreglar después de varias operaciones. Al padre siempre le habían dicho los doctores que no forzara mucho el piecito, porque quedó con una especie de renguera y sin embargo Nonino lo hizo jugar al fútbol, hacer boxeo y fue Nonino el que lo fue metiendo en el tango. Fue el que siempre lo apoyó. Después de la música su principal afición era pescar. No era un porteño típico, si te ponés a pensar, era medio un marplatense salvaje. Se enamora del tango en Mar del Plata. Los padres lo llevaban a Troilo a Mar del Plata, a Francini, a Fiore, a Fiorentino.

-Es un artista, y no pasa con todos, cuya música no ha envejecido. Uno escucha cualquier momento de su recorrido musical y es música que podría estar naciendo ahora.

-Es increíble, incluso hay épocas de él que en su momento fueron muy criticadas o poco conocidas o desvalorizadas. Escuchás discos grabados en Europa como “Persecuta” y son totalmente actuales. Me acuerdo lo que fue esta puesta de alguna manera al día de Astor con una serie de televisión muy famosa, Los Simuladores, que arrancaba con un tema de él muy desconocido, y se preguntaban “esto qué es, mirá qué moderno” y era Astor con un tema muy poco conocido. Sí, tiene esa intemporalidad que tienen los grandes.

-¿Quién es Astor Piazzolla para vos?

-Uno de los más grandes genios de la música y un genio al que siento cercano porque amo el tango. El tango es lo que nos define a los argentinos culturalmente. También puede sonar exagerado, pero ponete a pensar y olvidate del fútbol, de los grandes futbolistas que tenemos, de los grandes escritores; el tango nos define, es patrimonio intangible de la humanidad. No todos los países tienen la suerte de tener una música original que los define. Para mí Piazzolla es un referente. Lo siento después de tantos años de estudiarlo con la suerte de haber podido escucharlo en vivo, hablar con él y haber conocido a la familia y tener una relación hermosa con Laura Escalada Piazzolla, su viuda, quien tanto ha hecho desde la Fundación Astor Piazzolla para que siga viva la llama de su vida, de su música. Es un genio al que siento parte de la familia. Para mí, como decía Nietzsche, “sin música la vida carecería de razón”, y Piazzolla pinta eso mejor que nadie.

PERFIL

Marcelo Gobello es periodista y escritor. Reconocido por su rigurosa dedicación al estudio de la música popular, es autor de más de 35 libros sobre rock, tango y otras expresiones musicales, y su obra ha sido publicada en Europa y Estados Unidos. Fue director del Teatro Municipal Colón y responsable de los organismos artísticos de la Secretaría de Cultura. Desde 2014 conduce el programa de radio La hora de Astor, distinguido con tres Martín Fierro. Es miembro de la Academia Porteña del Lunfardo, de la Academia Nacional del Tango y de la Fundación Astor Piazzolla. Es colaborador del diario La Nación.

Por Flavio Mogetta - Para LA GACETA

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