ENTRENADOR. Lionel Scaloni cuidará a algunos titulares, evaluará variantes y comenzará a definir la lista rumbo al Mundial.
La cuenta regresiva hacia la Copa del Mundo entra en su tramo final y la Selección Argentina se prepara para vivir una noche especial en casa. Este viernes, desde las 20.15, el equipo dirigido por Lionel Scaloni enfrentará a Mauritania en La Bombonera, en un amistoso que, más allá de su carácter preparatorio, adquiere un valor simbólico en el camino hacia el Mundial 2026.
El encuentro se da en un contexto particular. La “Albiceleste” debió reorganizar su agenda a contrarreloj tras la suspensión de la Finalissima frente a España, un duelo que prometía ser una prueba de máxima exigencia. Las diferencias entre Conmebol y UEFA respecto a la sede del partido, sumadas a la guerra que afectó la opción inicial en Qatar, terminaron por frustrar el choque entre campeones continentales. Así, el cuerpo técnico argentino optó por cerrar rápidamente dos amistosos en el país, ante Mauritania y Zambia, que servirán como última presentación en suelo argentino antes de la Copa del Mundo.
Con la mira en junio
Más allá de la expectativa que siempre genera ver a la Scaloneta en acción, el duelo ante el seleccionado africano aparece como una oportunidad clave para ajustar detalles. Con el debut mundialista previsto para el 16 de junio en Kansas City frente a Argelia, el margen de error comienza a reducirse y cada minuto en cancha se vuelve determinante para definir la lista final.
En ese sentido, Scaloni ya empieza a perfilar el equipo, aunque no podrá contar con todos sus titulares en plenitud. Dos piezas importantes como Nicolás Otamendi y Rodrigo De Paul arrastran molestias físicas -una sobrecarga muscular y una contusión, respectivamente- y serán preservados para evitar riesgos mayores. La intención del cuerpo técnico es clara: priorizar la recuperación y evaluar la posibilidad de darles algunos minutos en el complemento, siempre que la evolución sea favorable.
Ante este panorama, se abren oportunidades para quienes buscan ganarse un lugar en la nómina definitiva. Todo indica que Marcos Senesi ocupará un lugar en la zaga central, mientras que Leandro Paredes se perfila para adueñarse del mediocampo.
Formación
La probable formación es: Emiliano Martínez: Nahuel Molina, Cristian Romero, Senesi y Nicolás Tagliafico; Alexis Mac Allister, Paredes, Enzo Fernández; Lionel Messi, Julián Álvarez y Nicolás González.
Pero más allá de los nombres, lo que buscará el entrenador es sostener la identidad de juego que llevó a Argentina a lo más alto: intensidad, presión coordinada y una circulación de pelota que permita imponer condiciones desde el inicio.
Del otro lado estará Mauritania, un rival que afrontará una experiencia inédita. El conjunto africano nunca logró clasificarse a una Copa del Mundo y viene de quedar eliminado en la primera ronda de las Eliminatorias de su continente. Con apenas siete puntos en el Grupo B, terminó muy lejos de potencias como Senegal y República Democrática del Congo. Sin embargo, más allá de las diferencias en jerarquía y trayectoria, el partido representa para ellos una oportunidad única: medirse ante el vigente campeón del mundo en un escenario icónico como La Bombonera y frente a una multitud.
Esa diferencia de objetivos también marcará el desarrollo del juego. Mientras Argentina buscará afinar su funcionamiento colectivo y evaluar variantes, Mauritania intentará mostrarse competitivo, ordenado y aprovechar cada situación para dejar una buena imagen. En este tipo de encuentros, muchas veces el resultado pasa a un segundo plano, pero el rendimiento individual y colectivo cobra una relevancia especial.
Para la “Albiceleste”, además, será una chance de ratificar el buen momento que atraviesa. El equipo llega con una racha positiva en amistosos internacionales, con tres triunfos consecutivos, incluido el último frente a Angola. La idea es sostener esa inercia y seguir construyendo confianza de cara a un torneo que exigirá el máximo nivel desde el primer partido.
En definitiva, el choque ante Mauritania aparece como mucho más que un simple amistoso. Es un capítulo necesario en la preparación de un equipo que apunta a defender su corona, pero también una forma de comenzar a despedirse ante su gente. Entre pruebas tácticas, oportunidades individuales y el calor de un estadio que estará colmado, la Selección Argentina dará un nuevo paso en su camino hacia el Mundial, con la ilusión intacta y la mirada fija en el gran objetivo.








