Las inundaciones anegaron 46 barrios en el este de Yakarta. (Imagen: Tempo English)

Un informe publicado a principios de este año dio cuenta del desalentador escenario que se vive en Yakarta, la capital de Indonesia. Mientras las incesantes precipitaciones aislaron decenas de unidades vecinales y rutas, los analistas advierten que el terreno cede a un ritmo considerable cada año.
La ciudad registra un hundimiento de 3,5 centímetros anuales, lo que enciende las alarmas en las casas de barrio que se encuentran en la franja costera, donde la amenaza es desproporcionadamente mayor que en las comunidades urbanas. De acuerdo con el análisis de la Agencia Nacional de Investigación en Innovación (BRIN), la región norte de la ciudad se está convirtiendo en una depresión y un punto crítico de inundaciones, vulnerable al desbordamiento de los ríos, los temporales torrenciales y la intrusión del agua de mar.
Las inundaciones causan estragos en Yakarta
Las lluvias de los últimos días revelaron las dimensiones de este pronóstico medioambiental. Un total de 46 unidades vecinales (RT) se vieron afectadas por anegamientos en el este de la urbe hasta el domingo 22 de marzo, los cuales se produjeron tras las fuertes caídas de agua sobre la ciudad y sus alrededores, provocando el desbordamiento de varios ríos.
El panorama en la costa de Indonesia no es solo una cuestión de clima, sino de supervivencia estructural. Mientras las autoridades intentan contener el avance del océano con diques de hormigón, los expertos señalan que el verdadero enemigo corre por debajo de los pies de los ciudadanos.
La trampa del agua subterránea
El hundimiento de 3,5 centímetros que reporta la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (BRIN) tiene una causa humana directa: la extracción excesiva de agua subterránea. Ante la falta de una red de agua potable que alcance a todos los hogares —se estima que un millón de familias aún no tienen conexión—, los residentes dependen de bombas que vacían los acuíferos, provocando que el suelo colapse bajo el peso de la megaciudad.
"El terreno se está hundiendo", advirtió Yus Budiyono, investigador principal de BRIN. Según el especialista, la zona norte se ha transformado en un socavón crítico donde confluyen tres amenazas: el desbordamiento de los ríos, las lluvias torrenciales y la intrusión del agua salada.
Desigualdad en la superficie
El fenómeno no afecta a todos por igual. Mientras en el centro se alzan rascacielos de cristal y sedes bancarias, en barrios como Muara Angke, la realidad es mucho más cruda. Allí, los vecinos conviven con el olor a aguas residuales y la presencia constante de mosquitos en charcos que nunca terminan de secarse.
¿Un muro gigante o una nueva capital?
Para frenar el avance del océano, el gobierno proyecta un "Muro Marítimo Gigante", una barrera costera de 28 kilómetros que debería estar lista para 2030, explicaron desde el medio Swissinfo. Sin embargo, voces críticas como las de la ONG ambientalista Walhi advierten que estas estructuras son solo un paliativo si no se detiene la succión del suelo.
La crisis es de tal magnitud que en 2019 se propuso la solución más radical: trasladar la capital a la isla de Borneo, a una ciudad futurista llamada Nusantara. No obstante, para los 12 millones de habitantes que permanecen en Yakarta, la mudanza es un concepto abstracto. Para ellos, la urgencia es hoy: evitar que el próximo domingo el río vuelva a entrar en sus livings.








