
La cuenta regresiva hacia el Mundial ya empezó a jugar su propio partido y, en ese escenario de urgencias, la Selección argentina logró rearmar su agenda. Tras la suspensión de la Finalissima frente a España y la caída del amistoso ante Qatar, la AFA oficializó dos encuentros que servirán como banco de pruebas en la antesala del debut mundialista.
El equipo dirigido por Lionel Scaloni enfrentará a Mauritania el viernes 27 de marzo y a Zambia el martes 31, ambos encuentros desde las 20.15 en la Bombonera. Será una doble presentación en casa que permitirá volver a ver al campeón del mundo ante su gente, pero también ajustar detalles a menos de tres meses del estreno en la Copa del Mundo, donde Argentina debutará frente a Argelia en Kansas.
La confirmación llegó después de días agitados en las oficinas de Viamonte. El domingo, la UEFA comunicó oficialmente la suspensión de la Finalissima, lo que obligó a acelerar gestiones contrarreloj para no perder una ventana FIFA clave. La necesidad era clara: el seleccionado no podía llegar al Mundial sin rodaje competitivo reciente.
En paralelo, el cuerpo técnico ya había diseñado un plan alternativo que contemplaba entrenamientos en el predio de Ezeiza para reunir al grupo tras cuatro meses sin actividad conjunta. Sin embargo, la falta de partidos implicaba una desventaja deportiva difícil de sostener en la recta final de la preparación.
El contexto no ayudaba. La mayoría de las selecciones sudamericanas tenían compromisos ya definidos y las opciones en otros continentes también eran limitadas. Incluso se avanzó con Guatemala, pero una restricción de la FIFA que impide disputar amistosos en distintos continentes dentro de la misma ventana dejó esa alternativa en pausa.
Finalmente, la AFA logró cerrar los acuerdos necesarios y garantizar dos compromisos que, más allá del rival, tendrán un valor estratégico. Scaloni aprovechará para observar variantes, evaluar rendimientos y terminar de delinear la lista definitiva.
Así, entre imprevistos y negociaciones de último momento, Argentina encontró la manera de no perder ritmo. Y también, de despedirse de su público antes de emprender el viaje hacia una nueva defensa del título.







