Cartas con una aguda mirada sobre la vida

cautivador libro de una de las grandes escritoras italianas de la actualidad.

SUSANNA TAMARO. En cada trazo tiene profundidad, buen gusto y poesía. SUSANNA TAMARO. En cada trazo tiene profundidad, buen gusto y poesía.
Hace 7 Hs

NOVELA
EL VIENTO SOPLA DONDE QUIERE
SUSANNA TAMARO
(Seix Barral - Buenos Aires)

El género epistolar tuvo su auge años ha, tal vez siglos ha, en versiones frecuentes y variadas que cuando encontraban su punto de cocción regalaban obras maravillosas. Solo para ir llevando, Rainer María Rilke (nacido en Praga en tiempos de dominio del imperio austro-húngaro) cuando en Cartas a un joven poeta llega a su máxima expresión estética. Sepan disculpar la tentación rilkeana: “Ansía la Transformación. Oh, entusiásmate por la llama, donde algo huyente de metamorfosis se adorna”.

La italiana Sussana Tamaro (Trieste, 1957) vuelve a salir a la palestra para júbilo de sus seguidores de acá y de allá que, por caso, consideraron una obra maestra Donde el corazón te lleve (Va´dove ti porta il cuore), publicado en 1994, en el contexto de una sucesión de libros igual de esperados que de celebrados. Es decir: aludimos a una de las grandísimas plumas de un país si se quiere pionero de eso que grosso modo damos en llamar literatura.

El cautivador libro de Tamaro que acaba de reeditar Seix-Barral (El viento sopla donde quiere), tiene una inequívoca impronta epistolar, pero en estricto rigor es una novela hecha y derecha desde la A hasta la Z.

Se articula con tres cartas, pues claro, uno a su hija Alisha (la adoptiva, que vive en Calcuta), otra a Ginevra, hija biológica llegada al mundo en simultáneo con el papelerío que consumaría la adopción de su hermana, y otra a Davide, su esposo, su compañero, en buen romance -dicho esta vez en sentido simbólico y literal- el amor de su vida.

Chiara, la voz que escribe y narra, está sola y afuera la nieve se hace oír con su silencioso y persistente repiqueteo.

Chiara espera una noticia, un diagnóstico, una novedad que podía cambiar su vida sin retorno. Pero si algo no hará Chiara es entregarse sin decir agua va a un destino siempre azaroso. Y escribe esas tres cartas de tinte autobiográfico con lujo de detalles, que a la vez describen de forma minuciosa, la vida de los destinatarios y el vínculo que con ellos se supo tejer.

Hay, en cada trazo, profundidad, buen gusto, un toque de poesía y una suavidad que, al acariciar, emociona.

¿Cómo se pueden escribir una, dos, tres cartas, que al tiempo que pincelan universos sentimentales casi de soslayo, en grageas que cada lector sabrá saborear, ofrecen a manos llenas una aguda mirada destinada al mundo, a las cosas, a ese milagroso caleidoscopio que damos en llamar Vida?

Pues Susanna Tamaro lo hace.

© LA GACETA

Perfil

Susanna Tamaro (Trieste, 1957) es descendiente de Italo Svevo. Con su primer libro, La cabeza en las nubes (1989), ganó el premio Elsa Morante, y con Para una voz sola (1991) el del Pen Club Internacional y elogios de figuras como Federico Fellini. Su novela Donde el corazón te lleve (1994) solo en español superó el millón y medio de ejemplares vendidos.

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