FINAL CALIENTE. Los futbolistas de Atlético Tucumán se retiran del campo en medio del malestar tras un partido que dejó enojo entre los hinchas. Nicolás Nuñez / Especial para La Gaceta
El debut de Julio César Falcioni en Atlético Tucumán empezó minutos antes de que la pelota empezara a rodar contra Aldosivi. Cuando se dio a conocer la formación, la sorpresa ya estaba instalada entre los hinchas que veían el listado. El nuevo entrenador decidió patear el tablero y presentar un equipo con varios cambios respecto de lo que se imaginaba durante la semana.
El sistema elegido fue un 4-4-1-1, con Renzo Tesuri suelto detrás de Carlos Abeldaño. La atención no estuvo únicamente en el esquema. Durante los días previos se había hablado mucho de la posibilidad de que Tomás Durso volviera al arco tras casi un año sin jugar en el “Decano”, en medio de las dudas que venía generando Luis Ingolotti. Sin embargo, eso no ocurrió. El arquero que llegó desde Gimnasia de La Plata siguió como titular.
Sí; hubo otras decisiones fuertes. Leonel Di Plácido salió del “11” y la cinta pasó a Tesuri. Además, aparecieron como titulares futbolistas que venían sin sumar minutos desde el inicio como Ezequiel Ham, Gabriel Compagnucci y Franco Nicola. También regresó Clever Ferreira en la zaga central, en lugar de Gianluca Ferrari, que había quedado marcado por errores en el partido contra Racing.
La configuración del equipo indicaba, a gritos, que la idea principal era no sufrir en el arco propio. No fue una sorpresa. Desde que se confirmó la llegada de Falcioni, estaba claro que su libreto apuntaría al orden y la fortaleza defensiva. Durante años sus equipos se apoyaron en esa estructura para competir, priorizando cerrar espacios y hacerse fuertes desde atrás.
El problema es que toda esa estructura no alcanzó para evitar el golpe. A los 21 minutos del primer tiempo, un tiro de esquina terminó en los pies de Nicolás Cordero. El remate pasó por la cabeza de Federico Gino y se metió en el arco para el 1-0 de Aldosivi.
El gol volvió a descolocar a Atlético. Algo que ya se repite demasiado seguido. El equipo pareció sorprendido, aun cuando en los últimos partidos viene sufriendo goles con facilidad. En ese momento, más de uno imaginó a Falcioni pensando si era posible realizar 11 cambios en un solo partido.
Lo que pasó en el vestuario en el entretiempo quedará puertas adentro... Pero la reacción en el segundo tiempo fue evidente. Atlético no salió a jugar un fútbol brillante ni mucho menos, aunque sí apareció con otra energía y a los 10 minutos llegó el empate. Un tiro de esquina encontró la cabeza de Nicola.
A partir de ahí el “Decano” tomó protagonismo. Aldosivi colaboró un poco porque se dedicó a hacer tiempo y a esperar el final del partido. El plan no le salió del todo bien porque terminó sufriendo varios avances locales.
El arquero Alex Werner fue clave para sostener el empate. Tapó varias pelotas importantes y terminó siendo una de las figuras de la noche.
Dentro de un rendimiento irregular, hubo un punto alto: Clever Ferreira. El paraguayo corrió, peleó y empujó durante todo el partido. Este esfuerzo se valoró en medio de un equipo que pasó de un primer tiempo muy flojo a un complemento con (algo) más de carácter.
Porque ese fue el gran contraste de la noche. Atlético fue un equipo apagado durante los primeros 45 minutos y otro bastante más activo en los últimos 45. El problema es que un equipo no puede sostenerse únicamente en el ánimo del resultado. No se puede pasar de parecer un trapo mojado a ser una luz recién después de un gol.
La oportunidad de ganar apareció en el final. Ya en tiempo adicionado, Nicolás Laméndola fabricó un penal que parecía perfecto para completar la remontada. Leandro Díaz se hizo cargo de la ejecución, pero otra vez apareció Werner para taparlo.
Los debuts le cuestan a Falcioni. La última vez que ganó en un estreno fue en 2003 con Olimpo. Sin embargo, después de cuatro entrenadores en un año, el partido contra Aldosivi terminó de confirmar que en Atlético el problema no parecen ser los entrenadores.





