LA AUTORA RESPONDIÓ A LAS CRÍTICAS. Savell aseguró que es "facilísimo" culpar a la obra por el mal momento del "Millonario".

La renuncia de Marcelo Gallardo y el cierre de su segundo ciclo en River reavivaron una polémica que parecía superada. En medio del debate futbolístico, volvió a instalarse una idea insólita: que la estatua del entrenador ubicada a metros del Monumental es “mufa”.
El término ganó fuerza en redes sociales luego de una serie de malos resultados y del final del ciclo del Muñeco. Uno de los más duros fue el periodista Jorge Rial, quien calificó la obra como “una m..., horrible y mufa” y llegó a sugerir que debía ser “dinamitada”, argumentando que desde su inauguración el equipo no volvió a consagrarse campeón.
La escultura de Marcelo Gallardo, inaugurada en mayo de 2023, ya había generado controversia desde el primer día, especialmente por un detalle anatómico que se volvió viral y fue motivo de comentarios y ajustes posteriores. Sin embargo, esta vez la discusión se centró en una supuesta carga simbólica negativa.
Ante ese escenario, la escultora Mercedes Savall salió al cruce con una respuesta tajante. “Decir que la estatua es mufa es facilísimo”, expresó, al considerar que esa postura es una forma simplificada de buscar responsables en un momento deportivo adverso.
Savall sostuvo que cargar sobre una obra artística la explicación de una crisis futbolística no aporta soluciones y responde más a la frustración que al análisis. Además, lamentó los dichos de Rial y habló de “ensañamiento y abuso de poder”, sugiriendo que detrás de esas declaraciones hay un trasfondo político y una intención de perjudicar su trayectoria profesional.
La artista también envió un mensaje a la hinchada: pidió no “desconectar” con la figura de Gallardo pese al cierre del ciclo y los resultados recientes. Para ella, la estatua representa una etapa histórica del club, con títulos y logros que marcaron una era.
La polémica coincide con la despedida definitiva del entrenador, quien dirigirá su último partido en el Monumental frente a Banfield. Fiel a su estilo, Gallardo solicitó no recibir homenajes oficiales, evitando actos formales vinculados incluso a la escultura, y prefiriendo el reconocimiento espontáneo de los hinchas.
Mientras tanto, la estatua sigue en su lugar, ajena a la discusión. Para algunos, símbolo de gloria; para otros, objeto de superstición. Para su creadora, simplemente una obra que homenajea una de las etapas más exitosas de la historia reciente de River.







