DEMORAS. En la villa turística tucumana, los conductores se quejan de tener filas de uno o dos kilómetros a causa de la semaforización en la ruta. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
Separadas por la distancia pero unidas por la geografía de los Valles Calchaquíes, Cafayate y Tafí del Valle comparten postales similares. Paisajes que cambian de color según la hora, festivales que multiplican visitantes, bodegas y queserías artesanales, ferias, artesanos y una economía que gira en torno al turismo. Las dos viven picos estacionales intensos -verano, fines de semana largos, celebraciones tradicionales- y largos meses de ritmo más apacible. Esa dualidad entre tranquilidad y explosión turística es, también, la que tensiona sus calles.
En la localidad salteña el debate urbano no comienza con una luz roja, sino con un bache. Antes que la discusión por nuevos semáforos, lo que asoma en la conversación pública son calles deterioradas, esquinas oscuras y motos que avanzan sin casco. A casi 120 kilómetros, en la villa turística tucumana, en cambio, la polémica estalló por lo contrario. La decisión de instalar semáforos sobre la ruta 307 y por lo que esa intervención implica en un destino que vende calma, montaña y descanso.
Dos ciudades espejo que se preguntan, ¿cómo ordenar el tránsito sin perder el alma?
Primero lo básico
José Ayusa, comunicador y vecino de la ciudad salteña, describe prioridades más urgentes que la sincronización de luces. “Lo que genera mucho enojo en la comunidad es que las calles no están en óptimas condiciones. Y en época de lluvias, la situación empeora mucho”, señala.
El reclamo se amplía a la iluminación y a la señalización. “Hay problemas de iluminación en algunas arterias y falta de señalización en determinados sectores”, agrega.
Eso no significa que la discusión por los semáforos no exista. Hay vecinos que los consideran necesarios en puntos específicos, sobre todo alrededor de la plaza central: en San Martín y Mitre; en San Martín y Nuestra Señora del Rosario; en Nuestra Señora del Rosario y Vicari Toscano. También se mencionan cruces como 12 de Octubre y Chihuahdabia; San Lorenzo y Alvarado, entre otros.
Pero el argumento principal no es la fluidez vehicular sino la seguridad. “El mayor porcentaje de los accidentes involucra motos. Muchas circulan sin casco y a alta velocidad. Algunos accidentes fueron fatales”, advierte Ayusa y aclara que no existe un sondeo formal que mida cuántos habitantes están a favor o en contra de instalar semáforos.
La ruta en el corazón
En Tafí del Valle, el conflicto tomó otra dimensión. La reciente instalación de semáforos sobre la ruta 307 encendió una polémica que va más allá de la ingeniería vial.
Para el urbanista Daniel Man, la medida parte de un error conceptual. “La idea de poner semáforos es equivocada. Una ruta es un trazado vial pensado para circular con fluidez. Cuando se instala un semáforo, se frena y se obstaculiza el tránsito”, analizó.
Según explicó, la función de una ruta es garantizar continuidad y velocidad controlada, no interrumpida. “Si uno quiere darle cierta velocidad y continuidad a una calzada, con un semáforo lo único que se logra es interrumpirla. Se generan colas que pueden llegar al kilómetro”, sostuvo.
Desde el punto de vista técnico, planteó que la solución más adecuada en este tipo de trazados suele ser otra. “En una ruta, la solución es la rotonda. Aunque si pensamos en Argentina y sobre todo en Tucumán, tenemos mala predisposición porque no sabemos usarlas correctamente. Falta concientización vial”, comentó.
El urbanista advirtió además que el problema es estructural ya que la ruta atraviesa la villa. “Quizás sea más sano plantearse que la ruta ya no cruce por el medio de la ciudad. Cuando una ruta cruza una localidad turística, aparecen estos conflictos. Habría que pensar una solución alternativa”, argumentó.
En su análisis, colocar semáforos “porque sí” no resuelve el fondo del asunto. “Un semáforo funcionando todo el día obliga a pasar de circular a 120 km/h a frenar de golpe. Cada caso debe estudiarse. Si no hay posibilidad de rotonda, podrían implementarse semáforos inteligentes, pero eso requiere inversión”, añadió. También recordó que en el camino a los Valles por la ruta 38 se incorporaron seis o siete semáforos nuevos, lo que -a su criterio- interrumpe la lógica de corredor vial continuo.
Más que infraestructura
La urbanista Valentina Japaze coincide en que el debate no puede reducirse a una dicotomía simple entre semáforos sí o no. Para ella, cualquier intervención debe analizar el contexto social y cultural.
“Respecto a las rotondas y a la peatonalización parcial, me parece bien la peatonalización parcial. Sin embargo, el tema de las rotondas y las calles compartidas es complejo porque vivimos en una sociedad en la que no siempre se respeta al que ya está circulando en la rotonda”, coincidió con su colega.
En la práctica, advirtió, muchas terminan convirtiéndose en un cuello de botella. “Se arma un embudo de autos y termina siendo un arma de doble filo. No depende sólo de la infraestructura, sino del comportamiento vial. Por eso muchas de las rotondas que tenemos en Tucumán funcionan mal”, señaló.
Japaze introduce además como punto clave el tipo de crecimiento que experimenta Tafí. “Es una zona que no tiene un crecimiento constante durante todo el año. Es un crecimiento estacional, pensado para recibir turistas. La mayor parte del año el flujo está relativamente controlado. El problema aparece en verano, en fiestas y festivales, cuando todo colapsa”, deslizó.
Cafayate y Tafí del Valle comparten paisaje, turismo y estacionalidad. Pero el conflicto urbano se expresa en momentos distintos del proceso de crecimiento.
En la ciudad salteña, la discusión prioriza seguridad y servicios básicos. En la tucumana, el eje está puesto en la tensión entre ruta y villa, entre fluidez y regulación, y en cómo anticiparse a los picos de visitantes.
Cuando aumenta el parque automotor y la temporada alta se intensifica, la infraestructura empieza a mostrar límites. La pregunta deja de ser si un semáforo genera demoras o previene choques. La discusión de fondo es qué ciudad se quiere construir.
Entre la montaña y el asfalto, entre la postal y la planificación, los Valles enfrentan como desafío común el ordenar el tránsito sin resignar identidad. Porque, a veces, una luz roja no sólo detiene autos, sino que abre un debate sobre planificación, vialidad y el futuro de un pueblo.
Serenata a Cafayate: grandes artistas suben al escenario
Mañana se vivirá la primera de tres noches que encenderán con música a Cafayate. Los Nocheros, Jorge Rojas, Ahyre y Sergio Galleguillo, cantarán en el escenario de la Bodega Encantada, el día inaugural de una fiesta que mueve multitudes. Entradas a la venta.










