RECUERDOS. Lanzini pidió perdón tras el tanto a Vélez.

El gol que definió el partido tuvo carga futbolística y emocional. Manuel Lanzini marcó el 1-0 con el que Vélez venció a River en el estadio José Amalfitani, pero su reacción fue tan elocuente como el remate cruzado que dejó sin chances a Franco Armani.
Apenas convirtió, el mediapunta miró hacia la tribuna y juntó las palmas de sus manos en señal de perdón. No hubo grito desaforado ni corrida desmedida. Fue un gesto medido, casi íntimo, dirigido al club donde se formó y del que es hincha confeso.
Después del encuentro, explicó su postura con claridad. “Soy hincha de River desde chiquito, me crié ahí”, afirmó, justificando por qué eligió no celebrar con euforia. Sin embargo, también dejó en claro su presente: “Ahora me toca defender estos colores y lo voy a hacer al cien por ciento”. Una frase que resume su equilibrio entre sentimiento y profesionalismo.
Las declaraciones también dejaron al descubierto el trasfondo de su salida de Núñez a mediados de 2025. Lanzini confesó que no esperaba quedar fuera de los planes de Marcelo Gallardo tras el Mundial de Clubes. “La verdad es que no me esperaba lo que pasó. Pensaba terminar mi contrato con el club, pero Gallardo tenía que tomar decisiones y lo tuve que aceptar”, reconoció.
El gol, entonces, tuvo múltiples lecturas. Fue determinante en el resultado, reafirmó el liderazgo de Vélez en el torneo y, al mismo tiempo, expuso la historia reciente de un jugador que logró separar su identidad como hincha de su responsabilidad profesional. Lanzini no gritó el tanto, pero sí dejó un mensaje contundente: el pasado se respeta, el presente se honra.







