DESPARPAJO. Cisnero mostró atrevimiento, habilidad y capacidad de desequilibrio. Así quiere ganarse un lugar en el "11" titular. Foto de Nicolás Núñez

Para Alan Cisnero, el camino hasta los primeros aplausos en La Ciudadela no fue una línea recta. Fue un camino sinuoso, que nació en Río Colorado (Leales), el lugar en el que empezó a soñar con la camiseta de San Martín. A los 15 años dejó su pueblo para probar suerte en el complejo “Natalio Mirkin”. No tenía garantías, ni promesas, ni padrinos. Tenía velocidad, rebeldía y una convicción silenciosa que lo empujó a quedarse. Su estreno oficial en la temporada 2026 se dio en la fecha 1 de la Primera Nacional, frente a Patronato, el mismo rival que marcaría otros momentos importantes en su historia reciente.
El ingreso a las inferiores no fue sencillo. Como tantos chicos del interior tucumano, tuvo que adaptarse a otro ritmo, a otra exigencia, a otra mirada. Aprendió rápido que el talento no alcanza si no está acompañado de disciplina. Y fue puliendo detalles. Sobre todo uno: el orden. “Antes era muy desordenado. Eso era lo que más me costaba”, reconoce hoy con una madurez que no siempre se ve en jugadores de su edad.
Su debut en 2024 fue especial. Fue en Paraná, frente a Patronato, el día que San Martín logró la clasificación a la final de la Primera Nacional que luego disputó en Rosario. Aquella noche fue su primera aparición en el escenario grande. Luego, en los ciclos de Ariel Martos y Mariano Campodónico, funcionó como alternativa. Sumó minutos, entrenamientos, aprendizajes. Escuchó más de lo que habló. Pero el último fin de semana, otra vez frente a Patronato, la historia tuvo otro tono. Esta vez no fue un ingreso desde el banco. Fue su debut como titular en La Ciudadela. Y no pasó desapercibido.
Cisnero fue el jugador más destacado del partido. Mostró velocidad para romper líneas, criterio para distribuir la pelota y una lectura inteligente para aparecer como sorpresa dentro del frente de ataque. No fue un delantero estático. Se movió por todo el ancho del campo, presionó, retrocedió, pidió la pelota. Fue, en muchos pasajes, el desahogo ofensivo de un equipo que todavía está en construcción.
“Sentí mucha emoción. Fue mi primer partido como titular y, en ese marco con la cancha llenísima y explotada de gente, fue una fiesta. También estaba mi familia, mi madre, mi padre, mis hermanos… Es algo que quedará en mí para siempre. Estoy muy emocionado y contento”, cuenta.
La historia previa también tiene su encanto. Se enteró un día antes del partido, en la práctica de pelota parada. “Ya ves cómo arma el equipo”, dice. Pero decidió callar. “No le dije nada a mi familia porque todos son bastante ansiosos. Sobre todo mis hermanas. Ellos se enteraron cuando estaba por salir del hotel a la cancha. Ellos también estaban muy nerviosos”, indica. El secreto duró lo justo.
Cisnero no habla sólo de sí mismo. Cada respuesta vuelve al grupo. Al nuevo San Martín que empieza a tomar forma bajo la conducción de Andrés Yllana. “Tenemos muchas ganas y estamos muy entusiasmados. Somos un grupo muy bueno y muy unido, que es lo fundamental. Todos tiramos para el mismo lado. Todo eso lleva a las buenas cosas”, analiza.
Sabe que todavía falta. “Nos faltan mejorar pequeños detalles. Hasta el momento sólo jugamos un partido después de la pretemporada y eso hace que cueste agarrar ritmo. Pero creo que con el sistema y lo que pide Andrés nos irá bien”. La ilusión es moderada, pero firme.
En lo personal, reconoce que el crecimiento no fue casual. “Adquirí mucha experiencia en estos tres planteles con diferentes jugadores, y muchos de ellos tienen mucha jerarquía. Muchos me hablan y trato de aprender. También con los cuerpos técnicos, trato de sacar lo mejor de ellos”, explica. Esa capacidad de escuchar es parte de su evolución.
Mejoró en los posicionamientos. Hoy se siente más ordenado, más útil en la presión, más inteligente para elegir cuándo acelerar y cuándo pausar. “Siempre saco lo mejor de todos”, dice.
También se apoya en los referentes. “Se creó un grupo muy unido en el que todos tiramos para el mismo lado. Los tucumanos como Lucas (Diarte), (Víctor) ‘Tucu’ Salazar, (Jorge) Juárez, ‘Turbo’ (Gonzalo Rodríguez), y otros como el ‘Caco’ (Matías García), con quien tengo una relación muy cercana, me hablan y me aconsejan un montón. Me ayudan mucho cuando tengo que ordenarme”, explica. Antes de entrar al partido, ellos le dieron el último empujón. “Me dijeron que haga lo que sea, que ellos me iban a respaldar siempre, que vaya, que pida la pelota. Después me felicitaron y estoy agradecido por eso”, cuenta.
Cisnero tiene claro cuál es su objetivo en San Martín
El sueño, sin embargo, no es individual. Aunque sabe que necesita jugar más y consolidarse como pieza importante, su meta está por encima de cualquier estadística personal. “Mi sueño siempre es grupal. Obviamente quiero jugar más, tratar de ser una pieza fundamental, pero siempre está San Martín por encima”, indica.
Y ahí aparece la frase que resume todo. “Mi sueño es llevar a San Martín a Primera porque es el equipo más grande del norte y tiene que estar en lo más alto. Ojalá este año se nos dé”, cierra.
Para el chico de Río Colorado, aquel que llegó a los 15 años al “Natalio Mirkin”, el debut como titular en La Ciudadela fue un punto de partida. No un techo. Apenas el primer capítulo de una historia que quiere escribir en grande. Con orden, con presión, con velocidad. Y con ese sueño colectivo que lo empuja cada vez que pisa el césped con la camiseta rojiblanca.







