ENERGÍA, LUZ Y SOMBRAS. Alejandra es una bioterapeuta que nació en Santiago del Estero pero vivió 30 años en Tucumán e invita a equilibrar el alma con cristales. / CORTESÍA ALEJANDRA DUCCA
Energía, vibración, conciencia y abundancia: son palabras que, en la última década dejaron de sonar extrañas para instalarse en conversaciones cotidianas sobre bienestar. En ese contexto, la terapia de cristales ganó espacio como una práctica complementaria que propone leer los desequilibrios del cuerpo desde una perspectiva energética.
Alejandra Ducca, bioterapeuta e instructora en bioenergía, es una de las voces que impulsa esta mirada. El 21 de marzo presentará en Tucumán su libro "Danzando el vuelo de la mariposa" y aprovechará la visita para compartir las bases de un enfoque que, asegura, cada vez despierta más interés.
Durante años fue contadora de una empresa constructora. Hoy se define de otra manera: “Facilitadora del recordar”. Vive en La Cumbre, Córdoba, pero su historia personal y familiar está profundamente ligada a esta provincia.
“La terapia de cristales no es lo mismo que ponerse cristales sobre el cuerpo”, explica desde el inicio de su entrevista con LA GACETA. La diferencia, según su mirada, está en el trabajo energético que se realiza en sesión. Allí, sostiene, se “biodecodifica” la información que cada persona tiene guardada en sus chakras o centros de energía.
LA MEMORIA DEL ALMA. La bioterapeuta Alejandra Ducca vuelve a Tucumán para presentar su libro. / CORTESÍA ALEJANDRA DUCCA
“Con que tu cuerpo sea 51% luz, ya podés tomar buenas decisiones”
Su enfoque parte de una idea central: no somos un cuerpo que tiene alma, sino “un alma que habita un cuerpo”. Desde esa base cuestiona la forma en que entendemos el bienestar. “El alimento físico solo nos nutre un 20%. El otro 80% es energía lumínica”, sostiene. Para ella, el desequilibrio entre “luz y sombra” explica bloqueos y dificultades cotidianas. “Con que tu cuerpo sea 51% luz, ya podés tomar buenas decisiones”, resume.
En sus sesiones —que duran entre una hora y media y dos horas— trabaja con distintos cristales y suma sonidos áuricos, como gong o cuencos. El objetivo, dice, es recalibrar los cuerpos físico, mental, emocional y espiritual. “Imaginate un auto con cada neumático con distinta presión. No avanzarías de forma armónica. Eso nos pasa cuando nuestros cuerpos energéticos están desalineados”, explica.
En consulta, dice recibir problemáticas diversas: bloqueos personales, conflictos de pareja, sensación de falta de abundancia. También asegura que muchas mujeres que llegan atravesaron situaciones de abuso sexual. “De diez mujeres que llegan, seis han sido abusadas. Es muchísimo”, señala. En esos casos, el trabajo apunta a reconstruir autoestima y energía vital.
Una parte de su discurso remite a la protección energética. Menciona la presencia de “densidades” o “entidades” en algunos pacientes y la necesidad de preparación previa del terapeuta. “Si no estuviera acompañada por los cristales y por mis ángeles, no lo haría. Hay veces que me cuesta un día o dos recuperarme”, admite. Por eso, en su formación de 14 niveles insiste en la preparación y el cuidado del propio campo energético.
CON SUS CRISTALES. Desde La Cumbre, Alejandra Ducca vuelve a Tucumán para presentar un libro que combina energía, geometría sagrada y sonidos. / CORTESÍA ALEJANDRA DUCCA
Cómo elegir la piedra ideal y limpiarla en casa
A la hora de elegir un cristal, recomienda dejarse llevar por la intuición. “Cuando vas a elegir un cristal no es tu yo humano el que elige, lo elige tu alma”. Menciona algunos de los más conocidos: el cuarzo transparente para claridad mental; la amatista para transmutar energías densas; el cuarzo rosa para el amor propio; el citrino para el enfoque; la turmalina negra como protección. Y agrega una advertencia práctica: “Los cristales son como cepillos de dientes: se usan y se lavan”.
Describe a los cristales como “conciencias” y “luz cristalizada”. “¿Querés agarrar un rayo de luz? Agarrá un cristal. Estás tocando la luz”, afirma. En su visión, forman parte de las “tecnologías de luz” con las que nacemos, junto con la respiración y la activación de chakras.
BIOTERAPIA ENERGÉTICA. Alejandra Ducca habla de terapia de cristales, cuerpos energéticos y el auge de las prácticas complementarias. / CORTESÍA ALEJANDRA DUCCA
Su libro, las mariposas y Tesla
Su libro Danzando el vuelo de la mariposa comenzó a escribirse en 2014, durante una estadía en México. La imagen que abre el texto —dos mariposas amarillas posadas en el borde de una piscina— funciona como metáfora de transformación y desapego. Para Ducca, la mariposa representa los procesos de cambio que atraviesan las personas cuando se animan a revisar sus creencias y su historia emocional.
A partir de esa escena inicial, desarrolla conceptos vinculados con la energía, la geometría sagrada, la vibración del sonido y la conciencia como eje del bienestar. “Está bueno planificar, pero no atarse a la planificación. Si te atás, dejás de fluir”, explica. El libro —que presentará el 21 de marzo, día del equinoccio, en la librería El Libro de Oro— está pensado, según señala, para lectores que recién comienzan a interesarse por estos temas y también para quienes ya recorren un camino de búsqueda interior.
El interés por estas prácticas, asegura, creció en la última década. “Hace diez años eran cosas raras. Ahora es moneda común. La gente quiere atender su energía”. En ese contexto, cita al inventor Nikola Tesla: “Cuando los seres humanos empiecen a pensar en términos de vibración, frecuencia y energía, abordarán más fácilmente los misterios del universo”. Sobre el escepticismo, es clara: “No le diría nada a quien no cree. Cada uno despierta en el momento justo. No hay que apurar procesos”.
SU LIBRO. La presentación será el 21 de marzo a las 19 horas en la Librería Libro de Oro. / CORTESÍA ALEJANDRA DUCCA
Más allá de las creencias personales, su propuesta se inscribe en una tendencia en expansión: la búsqueda de bienestar desde lenguajes alternativos, donde la palabra energía ocupa un lugar cada vez más cotidiano.








