La NASA detecta un “latido” rojo en un glaciar del Ártico El Confidencial
Una imagen captada desde el espacio encendió la curiosidad de la comunidad científica internacional y despertó todo tipo de interrogantes. La NASA detectó una llamativa “mancha roja palpitante” en un glaciar ubicado en Noruega, un fenómeno visual que, por su apariencia, parece latir como si tuviera vida propia y que rápidamente se convirtió en objeto de análisis y asombro.
El hallazgo se produjo gracias a imágenes satelitales que permiten observar el comportamiento del hielo en detalle. Aunque el color rojo no corresponde a un cambio real en la superficie, sino a una representación de su movimiento, el patrón rítmico detectado revela que el glaciar acelera y se ralentiza según la época del año, generando un efecto visual tan impactante como enigmático.
La NASA detectó una “mancha roja palpitante” en Noruega: qué significa este fenómeno observado desde el espacio
Ubicado en la isla de Edgeøya, el glaciar Stonebreen avanza desde la capa de hielo Edgeøyjøkulen hasta desembocar en el mar de Barents. En invierno, su flujo es más estable y aparece reflejado en tonalidades rosadas. Sin embargo, al finalizar el verano, el ritmo de desplazamiento se incrementa y puede superar los 1.200 metros anuales en determinadas áreas.
En el verano de 2020, los registros mostraron picos aún más elevados, con avances de hasta 2.590 metros por año. Esta marcada variación según la estación es lo que origina la mancha roja detectada por los satélites, que no indica el color del glaciar, sino la velocidad de su movimiento.
¿Cuál es la explicación de la ciencia?
De acuerdo con la explicación del glaciólogo Chad Greene, investigador del Jet Propulsion Laboratory, la presencia de agua de deshielo en la base del glaciar incrementa la presión y permite que el hielo se desplace con mayor facilidad. Este proceso actúa como un lubricante natural, disminuyendo la fricción entre el glaciar y la superficie rocosa.
El agua proveniente del derretimiento superficial se filtra hacia la base, lo que aumenta la presión hidráulica y facilita el movimiento. Esta dinámica explica por qué el glaciar se desplaza más rápido en verano y reduce su velocidad cuando bajan las temperaturas, generando el fenómeno visual observado por la NASA.









