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Un equipo científico internacional desarrolló el primer mapa tridimensional del subsuelo marino en Turquía para estudiar la Falla de Anatolia del Norte. Este avance tecnológico permite observar zonas críticas que permanecieron ocultas bajo el agua durante siglos frente a la populosa ciudad de Estambul. La investigación revela puntos específicos donde la corteza terrestre acumula energía tectónica peligrosamente.
El estudio utiliza variaciones naturales de campos eléctricos terrestres para identificar la rigidez de las rocas profundas. Los expertos buscan reducir la incertidumbre sobre desastres naturales mediante representaciones digitales detalladas de la mecánica geológica. Según publicó la revista científica Geology, esta herramienta transforma el conocimiento previo sobre movimientos telúricos submarinos.
Mapeo tridimensional y detección de riesgos
Las estaciones de medición registraron la resistencia eléctrica del material pétreo hasta alcanzar decenas de kilómetros de profundidad. Los investigadores aseguraron: “Creemos que las anomalías resistivas observadas indican regiones de acumulación de tensiones, lo que arroja luz sobre los procesos continuos de la mecánica de fallas que intervienen en esta región crítica”. Este descubrimiento permite diferenciar bloques rígidos de aquellos sectores con fluidos que liberan presión suavemente.
El periodista Víctor Ingrassia reportó que el modelo 3D constituye un hito para entender la sismicidad regional. Los límites entre formaciones fuertes y débiles señalan el origen probable de rupturas futuras en el subsuelo. Este mapeo preciso facilita la ubicación exacta de fracturas latentes en la placa euroasiática.
grafico 3D
Simulaciones de un futuro impacto sísmico
Los especialistas diseñaron decenas de escenarios digitales para prever el comportamiento del terreno ante una falla masiva. Sobre el riesgo inminente explicaron: “Demostramos que es probable que los dos segmentos, la falla de Kumburgaz y la falla de las Islas Príncipe, que no se rompieron en los últimos 250 años se pueden romper juntas. Además, las complejidades geométricas y el bajo déficit de deslizamiento podrían ser insuficientes para detener la propagación de la ruptura hacia el oeste, hacia el Marmara Occidental. Las simulaciones indicaron que un futuro terremoto podría alcanzar una magnitud superior a 7. Ese nivel resulta suficiente para provocar daños graves en zonas densamente pobladas”. Este evento catastrófico afectaría gravemente infraestructuras civiles esenciales en regiones con alta densidad demográfica.
“Nuestros resultados pueden utilizarse para estimar la ubicación y la magnitud potencial de futuros megaterremotos, con importantes implicaciones para la prevención y mitigación de desastres”, aseguraron quienes trabajaron en la investigación. El conocimiento técnico detallado ofrece una nueva operación para proteger a la población en áreas vulnerables.








