El Bajo padece la burocracia del Municipio capitalino y de la Provincia

El Bajo, un corazón roto (capítulo 3). Además de los serios problemas ya conocidos, el emblemático barrio padece otro más grave: la burocracia entre las distintas jurisdicciones que gestionan esa zona.

PLAN. Un proyecto buscará ordenar el caos y recuperar un sector clave. PLAN. Un proyecto buscará ordenar el caos y recuperar un sector clave. La Gaceta / Foto de Analía Jaramillo

La burocracia mata. No es sólo una frase que se repite, es una realidad palmaria. Y un ejemplo es como el exceso de normas y trámites puede tener consecuencias fatales, como la falta de atención médica a tiempo. Pero también produce ineficacia económica, pública y privada, genera pobreza, asfixia la iniciativa, la creatividad, la innovación y la agilidad y por lo tanto impacta en la falta de desarrollo.

Uno de los casos más estudiados en la historia fue cómo la burocracia fue erosionando al poderoso Imperio Romano, que comenzó con la paulatina decadencia del famoso Senado, que pasó de ser un vigoroso consejo de Estado, repleto de ejecutivos civiles y militares, “a convertirse en un ornamental club de ricos”, describe el prestigioso periodista y escritor William Henry Chamberlin. “El pueblo romano ya no estaba dispuesto a luchar por sus libertades constitucionales; se dejó adormecer por el método tradicional. Mientras recibía comida gratuita a expensas del erario público, y elaborados juegos y espectáculos, dejó de preocuparse por los asuntos públicos y con ello desapareció la iniciativa privada”, agrega.

De esta situación surge la resonada frase “Panem et circenses” (Pan y circo).

Tucumán es una provincia muy observada en este sentido, ya que en el territorio más chico del país coexisten administraciones nacionales, provinciales, municipales y comunales. En una superficie de 22.000 kilómetros cuadrados conviven 19 municipios y 95 comunas, algunas con menos de 300 habitantes.

El caso más emblemático es el del Área Metropolitana Tucumán (AMET), donde residen casi 1,4 millón de habitantes, el 70% de la provincia, en una superficie de 200 km² (la misma que CABA) y es administrada por siete municipios y 19 comunas, además de la Provincia y la Nación.

Tres gobiernos

El Bajo es un botón de muestra de este problema burocrático, que genera una madeja jurisdiccional difícil de desenredar. Una parte del barrio, como la Plaza La Madrid, la ex Terminal de Ómnibus, más calles y avenidas pertenece al municipio Capital. La Provincia administra la actual Terminal y sus alrededores y un sector del Predio Ferial Norte, de cinco hectáreas, donde en una mitad funcionan dependencias oficiales y la otra está abandonada con malezas, hierros oxidados y basurales, aún en poder del ferrocarril. Muy cerca se ubica el Parque 9 de Julio, que es un monumento nacional.

MUCHA BUROCRACIA. En esta zona conviven distintas administraciones. MUCHA BUROCRACIA. En esta zona conviven distintas administraciones.

A este cuadro debe sumarse el sector privado, por un lado con numerosas usurpaciones, y por otro el comercio formal, en algunos casos centenario, y por supuesto los vecinos de la zona.

A los padecimientos ya conocidos que soporta El Bajo, como las apropiaciones ilegales, la inseguridad, la mugre, las calles en mal estado, el tránsito caótico y la degradación edilicia, se le suma quizás el peor de todos: la burocracia administrativa, donde nadie termina de hacerse cargo del todo.

Plan: sanear el embrollo

Frente a esta situación, los legisladores Silvia Elías de Pérez y José Seleme elaboraron un proyecto de ley para sanear este embrollo jurisdiccional y crear el Organismo de Coordinación y Planificación-El Bajo (OCP-El Bajo). De aprobarse, que podría ser este año porque en principio existe consenso, estaría bajo la órbita del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia, se constituiría como el órgano de aplicación, “con el objeto de garantizar e instrumentar la participación de todos los sectores involucrados en la concreción de las distintas etapas de los objetivos planteados”.

PANORAMA. Se pueden ver calles deterioradas y terrenos abandonados. PANORAMA. Se pueden ver calles deterioradas y terrenos abandonados.

El OCP-El Bajo estará integrado por, además del Ministerio, la Dirección de Arquitectura y Urbanismo (DAU), el Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), los entes de Turismo y de Cultura, la Legislatura y la Municipalidad de la capital. Además, se propone invitar a sectores de la UNT vinculados a la temática, agentes privados del turismo, la cultura, a la Federación Económica, y a representantes de comercios y vecinos de la zona.

La primera etapa consistirá en realizar un plan integral de intervención de El Bajo, un diseño y ejecución del relevamiento y diagnóstico de todos los problemas, comenzar a preservar y revalorizar el patrimonio histórico-cultural, incentivar la participación privada y encarar un ordenamiento general del sector.

En una segunda etapa se creará el programa “El Bajo hacia el futuro”, que consta de un creativo y ambicioso Master Plan, aunque de muy bajo costo para el Estado, que ya fue elaborado por un equipo interdisciplinario de expertos, y que expondremos detalladamente en el próximo capítulo de la serie “El Bajo, un corazón roto”.

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