Día de los enamorados: cuál es el impacto que causan el amor y las rupturas en el sistema cardiovascular, según la Medicina

Los vínculos sanos mejoran la salud cardiovascular. Y las rupturas y conflictos intensos pueden desencadenar eventos graves.

BENEFICIOS DEL AMOR. Los gestos de cariño tienen un impacto medible en la presión arterial y en la frecuencia cardíaca de las personas. BENEFICIOS DEL AMOR. Los gestos de cariño tienen un impacto medible en la presión arterial y en la frecuencia cardíaca de las personas.
Lucía Lozano
Por Lucía Lozano Hace 1 Hs

El almanaque reúne dos días consecutivos cargados de sentimientos intensos. El 13 de febrero es el Día del Infiel, y el 14, el de los Enamorados. Dos fechas que, aunque parezcan opuestas, comparten un denominador común: el impacto emocional profundo. Desde la cardiología, este contraste no pasa inadvertido, porque el corazón no solo late: responde al estrés emocional de forma concreta y, a veces, peligrosa.

La Federación Argentina de Cardiología (FAC) y la Fundación Cardiológica Argentina destacan la importancia de la construcción de relaciones humanas sanas, verdaderas y amorosas, que fomenten la salud cardiovascular.

El vínculo entre el afecto y la salud cardiovascular tiene un rol tangible, explica el cardiólogo tucumano Ricardo Sebastián Galdeano, vicepresidente de la Fundación Cardiológica Argentina.

“El amor, los abrazos, los besos, las muestras de cariño, cada gesto de amor, por pequeño que parezca, también puede ser un gesto de salud. Esto está demostrado en estudios que evidencian que las personas que reciben afectos, se siente queridas, valoradas y acompañadas, y esto mejora la presión arterial y la frecuencia cardíaca. También despierta un mayor apego a conductas saludables”, apunta el profesional.

Hay distintas investigaciones que lo comprueban: el organismo responde a la calidad de los vínculos como si recibiera una señal constante de seguridad, agrega.

Los estudios en fisiología del estrés, por ejemplo, han demostrado que los vínculos emocionales positivos ayudan a disminuir la liberación sostenida de hormonas como el cortisol y la adrenalina, lo que se asocia con cifras de presión arterial más favorables y menor sobrecarga para el corazón. En términos simples, el corazón trabaja en un entorno más sano. “Esto no reemplaza hábitos saludables ni controles médicos, pero suma un componente protector que la ciencia hoy puede medir”, advierten los cardiólogos.

Lo negativo

Pero no siempre el impacto es positivo. Después de un golpe emocional devastador o de un engaño, el corazón se puede romper. Y no es solo una metáfora. Es un síndrome real y diagnosticable. Se llama miocardiopatía de Takotsubo. “Las circunstancias negativas pueden relacionarse también con subas de presión arterial, arritmias cardíacas, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o la muerte”, enumera Galdeano.

Sobre el síndrome del corazón roto, Luis Cicco -cardiólogo de la FAC- explica que se trata de una disfunción transitoria del músculo cardíaco que puede simular un infarto agudo de miocardio, con dolor torácico, falta de aire, cambios en el electrocardiograma y elevación de marcadores cardíacos, pero sin obstrucción de las arterias coronarias.

El detonante suele ser un evento emocional intenso: una ruptura amorosa, una infidelidad descubierta, una discusión violenta, una pérdida afectiva o incluso una emoción positiva extrema.

“Si bien puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en mujeres, especialmente después de la menopausia, aunque cada vez se describen más casos en varones jóvenes sometidos a estrés emocional sostenido. En fechas como estas, donde se intensifican expectativas, frustraciones, culpas y conflictos vinculares, el riesgo no es teórico: el cuerpo responde a lo que la mente procesa” señala Cicco.

El cardiólogo Luis Aguinaga suma más detalles: el síndrome del corazón roto es uno de los cuadros que más cuesta descifrar. Generalmente aparece tras un episodio de estrés emocional o físico intenso. Tiene síntomas similares a los de un infarto: dolor en el pecho, dificultad para respirar y alteraciones en el electrocardiograma. Sin embargo, a diferencia del ataque cardíaco clásico -producido por un coágulo que obstruye una arteria coronaria- en este caso las arterias están libres. Lo que ocurre es que el corazón queda dividido en dos: una parte se contrae normalmente, mientras que la otra permanece inmóvil, formando un balón. De allí provienen sus diferentes nombres: síndrome de Takotsubo, corazón roto o balonamiento apical.

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