El Comando Vermelho (CV) es una de las organizaciones criminales más antiguas y poderosas de Brasil. Surgió a comienzos de la década del 70 en la cárcel de Ilha Grande, en Río de Janeiro, donde presos comunes convivieron con detenidos políticos durante la dictadura militar. En un primer momento se conformó como un grupo con estructura interna definida que buscaba mejorar las condiciones de detención.
En los años 80 se consolidó en el narcotráfico, el control territorial en favelas y el tráfico de armas. Su expansión estuvo marcada por enfrentamientos tanto con fuerzas de seguridad como con organizaciones rivales, en especial el Primeiro Comando da Capital (PCC), con el que mantiene una disputa histórica por rutas y mercados.
Con el paso del tiempo, el Comando Vermelho extendió su influencia fuera de Río de Janeiro hacia otros estados brasileños y luego hacia países limítrofes. Organismos internacionales advirtieron que sus integrantes estarían reclutando seguidores en cárceles de Paraguay y Uruguay. En Argentina, podrían estar intentando organizarse en prisiones federales, aunque hasta ahora no se confirmó oficialmente su presencia estructural.
Ruta clave
Por su ubicación geográfica y su conexión con Bolivia y Paraguay, Argentina se convirtió en una ruta clave y en un centro logístico para el tráfico internacional de cocaína. Diversas investigaciones judiciales y reportes de fuerzas de seguridad detectaron en los últimos años vínculos indirectos entre bandas locales y estructuras brasileñas, ya sea por provisión de droga, financiamiento o articulación para el lavado de activos.
Si bien no se ha acreditado un desembarco formal del CV con control territorial en el país, las autoridades reconocen la existencia de conexiones criminales en el marco del narcotráfico regional.
Para los organismos internacionales, el grupo se ha transformado en uno de los actores centrales del crimen organizado en Sudamérica. También estaría vinculado al tráfico de armas y a la trata de personas. Tampoco se descarta que mantenga contactos con otras estructuras criminales de alcance internacional.
Patricia Bullrich, durante su gestión como ministra de Seguridad, señaló en reiteradas oportunidades que facciones como el CV y el PCC representan una amenaza criminal con potencial impacto en Argentina.
En ese contexto, el Ministerio de Seguridad incluyó formalmente a ambas organizaciones en el Registro de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo (Repet), clasificándolas como organizaciones narcoterroristas por su uso de armas de guerra y tácticas violentas que, según la cartera, ponen en riesgo la seguridad pública.








