Reforma laboral: el Gobierno ultima detalles y los aliados piden garantías

En el Senado esperan definiciones sobre temas sensibles, como el financiamiento sindical.

CUMBRE. LLA definirá, junto a los aliados, hoy su estrategia legislativa CUMBRE. LLA definirá, junto a los aliados, hoy su estrategia legislativa
Hace 6 Hs

A pocas horas de una cumbre que se perfila como el punto de inflexión para el futuro del proyecto de modernización laboral, el Poder Ejecutivo se prepara para presentar el borrador final de la iniciativa. La Libertad Avanza (LLA) busca consolidar los apoyos necesarios para la sesión extraordinaria del miércoles, aunque el camino hacia la aprobación no parece estar exento de obstáculos reglamentarios y políticos.

En el Senado, la estrategia oficialista ya está delineada: ante una votación en general que dan por descontada, el verdadero desafío será la discusión en particular. La intención del Gobierno es proponer una moción que permita votar capítulos completos en los puntos de mayor consenso, reservando la discusión artículo por artículo únicamente para los tramos más conflictivos del texto.

Sin embargo, esta táctica choca con la realidad de un recinto que suele ser hostil para los libertarios. A pesar de los esfuerzos, el oficialismo detectó que las adhesiones de los sectores “dialoguistas” son frágiles. Sin un acuerdo sólido en la reunión de hoy, resultará casi imposible evitar una fragmentación del voto que ponga en riesgo la estructura central de la reforma.

La tensión aumentó al cierre de la semana pasada debido a las señales contradictorias que emanan de la Casa Rosada. Mientras que algunos sectores pregonan una postura de “no aceptar cambios” al dictamen original, los operadores con experiencia legislativa advierten que esa intransigencia podría derivar en nuevas derrotas.

Patricia Bullrich, quien lidera la estrategia en la Cámara Alta con su interbloque de 21 senadores, apostó a su conocimiento del paño legislativo para amalgamar a la UCR, el PRO y los bloques provinciales. No obstante, la última palabra reside en Balcarce 50, donde la falta de definiciones claras sobre temas sensibles, como el financiamiento sindical, mantiene en vilo a los negociadores.

Uno de los puntos que genera mayor fricción es la naturaleza de los deportes a los sindicatos y el rol de las cámaras empresariales. El dilema de si estos serán voluntarios u obligatorios ha alterado la calma de los aliados, quienes exigen una lógica de ecuanimidad que hasta ahora el Ejecutivo no ha sabido aclarar fehacientemente.

A esto se suma la preocupación por el frente fiscal. La caída de la coparticipación afecta tanto a la Nación como a las provincias, pero los gobernadores, tras dos años de ajuste severo, han endurecido su postura.

Impaciencia

Mientras el Senado avanza, en la Cámara de Diputados el clima es de creciente inquietud. Los legisladores de las bancadas dialoguistas lamentan la ausencia de contactos fluidos con el oficialismo. Tras la reciente reunión con el presidente del Cuerpo, Martín Menem, quedó en evidencia que la estrategia de los libertarios para la reforma laboral no es compartida por la totalidad de los jefes de bloque.

La advertencia de los diputados es contundente: los acuerdos alcanzados con los gobernadores no se trasladan automáticamente a la Cámara Baja. Allí, los bloques son más heterogéneos y la disciplina partidaria es mucho más laxa. Sectores clave como Encuentro Federal, liderado por Miguel Pichetto, o la Coalición Cívica, denuncian no haber sido contactados para coordinar el apoyo.

El factor tiempo es un gran enemigo del Gobierno. Con las sesiones extraordinarias finalizando el 27 de febrero y los feriados de Carnaval de por medio, el cronograma para dictaminar no tiene margen de error. El reglamento exige que el dictamen de comisión se firme con antelación.

Ante este cuello de botella reglamentario, el oficialismo baraja la posibilidad de extender las extraordinarias por decreto hasta el último día de febrero.

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