
Especialistas sugieren regular el uso de pantallas y en lo posible reducir a cero su utilización durante la temprana edad porque a corto y largo plazo puede generar daños que en muchos casos, pasan inadvertidos.
Romina Sotelo, doctora y especialista en dermatología pediátrica explicó que pasar más de tres o cuatro horas frente a un dispositivo tecnológico tiende a provocar efectos negativos tales como deshidratación cutánea, aparición de manchas y agrava el estado de enfermedades inflamatorias como el acné o la rosácea.
“Algunos niños y adolescentes pueden desarrollar dermatitis de contacto, especialmente en mejillas, orejas o manos. Esto se debe a metales como el níquel que se encuentran presentes en ciertos dispositivos o fundas”, afirmó Sotelo. Además, aclaró que el contacto del celular con la piel, contribuye a la inflamación y a los brotes por la acumulación de bacterias en la pantalla.
Estrés oxidativo
Por otro lado, explicó que la luz azul que emiten los celulares, es dañina porque genera estrés oxidativo y estimula la producción de melanina, consecuencia de esto es el envejecimiento temprano de la piel y la aparición de manchas, especialmente en pieles más sensibles.
“Si bien su efecto es mucho menor que el de la radiación solar, la preocupación radica en la exposición desde edades tempranas y durante muchas horas y a lo largo de los años”, enfatizó la doctora en diálogo con LA GACETA.
Entre las recomendaciones que sugiere Sotelo, principalmente está la de “promover un uso equilibrado y consciente”. Asimismo, recuerda la importancia de los cuidados de la piel, los cuales deben ser simples y adaptados a la edad. En este sentido, recomienda la limpieza e hidratación facial una o dos veces al día, y en adolescentes con acné o manchas, seguir indicaciones dermatológicas específicas. Recomienda mantener los dispositivos limpios y el uso diario de fotoprotectores para resguardar la piel de la luz azul.








