El Pacífico esconde olas de 35 metros: satélites confirman un fenómeno aterrador y extremo

El monitoreo espacial dejó al descubierto fenómenos extremos en aguas abiertas que podrían transformar la percepción que se tiene del océano.

Hace 6 Hs

A lo largo de los siglos, numerosas leyendas construyeron la imagen del océano Pacífico como el más enigmático de los mares. Frecuentemente descripto como vasto y sereno, este inmenso cuerpo de agua esconde secretos que hoy comenzaron a salir a la luz gracias a la información aportada por satélites interestelares.

Los avances en el monitoreo sideral permitieron detectar olas gigantes de hasta 35 metros en el Pacífico, un fenómeno poco común que se produce mar adentro, lejos de la costa y fuera del alcance de la observación humana directa.

Durante mucho tiempo, la existencia de estas olas extremas fue apenas una hipótesis o se sostuvo en escasos reportes de embarcaciones que habían sufrido daños. Un fenómeno que, hasta ahora, era considerado poco más que una antigua leyenda de marineros.

Olas gigantes de hasta 35 metros: satélites confirman el fenómeno que fue mito por siglos

Durante siglos, los relatos de marineros sobre olas gigantes en mar abierto fueron considerados mitos. Sin embargo, testimonios como el del Rogia en 1995, que registró una ola de 25 metros, o el del Seattle en 1999, con una de 30 metros, anticipaban un fenómeno que hoy la tecnología confirma como real.

La evidencia más contundente llegó en diciembre de 2024. En la noche del 21 de ese mes, una ola gigante se formó en el Pacífico Norte, entre Hawái y las Islas Aleutianas, como consecuencia de una intensa tormenta conocida como Eddie. Durante ese evento, se registraron olas de hasta 35 metros de altura, las más grandes medidas hasta la fecha.

El fenómeno fue detectado por los satélites SWOT, Jason-3, Sentinel-3 y FODA, que lograron medir crestas superiores a los 35 metros y rastrear la energía y los trenes de olas generados por la tormenta. Los registros mostraron cómo ese oleaje recorrió más de 24.000 kilómetros a lo largo de semanas, llegando incluso al Atlántico tropical entre el 21 de diciembre de 2024 y el 6 de enero de 2025.

Estos avances permitieron demostrar que las olas extremas no solo impactan en zonas costeras, sino que su energía puede viajar miles de kilómetros, afectando regiones alejadas de la tormenta original. Además, la capacidad de los satélites para identificar y predecir estos eventos resulta clave para mejorar la seguridad de la navegación.

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