La prenda "de la abuela" que será una tendencia infaltable este otoño

Directamente desde las pasarelas europeas, la tendencia de las piezas clásicas se resignifica con los años.

Lady Di fue una referente de las faldas a cuadros. Foto: Keystone-France/Bazaar Lady Di fue una referente de las faldas a cuadros. Foto: Keystone-France/Bazaar
Por Luisina Acosta 03 Febrero 2026

Directamente desde Escocia con el famoso “kilt”, la pollera a cuadros tiene una historia que se remonta al siglo XVI como una de las prendas masculinas más emblemáticas. Pero como la estética se resignifica, para los 50 Brigitte Bardot y otras referentes la convirtieron en uno de los símbolos de la feminidad. Y aunque hayan pasado más de 70 años de aquella tendencia, cada cierto tiempo las “faldas de la abuela” vuelven con ímpetu, tanto a las pasarelas de alta costura como en el prêt-à-porter, y el otoño 2026 no es la excepción.

El estampado escocés vuelve a conquistar los escaparates, tras los tiempos de los motivos vichy de los 50, el estilo universitario de los 60-70 y la reinvención grunge de los 90. Desfiles como los de Miu Miu revelaron que estas piezas sin pretensiones y reminiscentes del movimiento punk se hacen lugar como un estilo más relajado pero a la vez lleno de encanto.

“Un toque primaveral llega a los looks de invierno con la presencia de estos tejidos de cuadros coloridos, que recuerdan más a los manteles vintage que a un tejido tartán”, explicó la editora de moda Alba Correa a Vogue España, quien aclaró que estas piezas aportan un toque de personalidad al outfit y son una invitación a jugar con los colores.

Cómo llevar la falda escocesa este otoño: cuatro claves para no fallar

Para quienes buscan inspiración en esta estación, la versatilidad es la regla de oro. La clave actual reside en el contraste: mezclar la estructura del tartán con prendas que rompan su formalidad. Una de las propuestas más fuertes para los días de frío es el estilo "Royal Grunge", inspirado en figuras como Kate Middleton. Se trata de combinar la pollera de cuadros con una chaqueta oversize o robusta y botas de caña alta, logrando un equilibrio perfecto entre la elegancia clásica y la comodidad urbana.

Por otro lado, el cine sigue dictando cátedra. El icónico amarillo de Cher Horowitz en Clueless regresa con protagonismo, pero en una versión 2.0. Para un aire más bohemio y "parisino", la tendencia dicta llevar la falda larga de diseños amarillos acompañada de un chaleco, camisa blanca y botines de plataforma. Es lo que los expertos denominan el look de "bibliotecaria grunge": intelectual, rebelde y sumamente chic.

Del conjunto sartorial al espíritu rebelde

Si la idea es elevar el nivel de sofisticación, el total look es la apuesta ganadora. Los conjuntos de tres piezas —blazer, chaleco y minifalda— todos bajo el mismo patrón de tartán, se posicionan como una opción audaz para el ámbito laboral o eventos sociales. Aunque las pasarelas sugieren acompañarlos con pumps y medias a la vista, las botas altas siguen siendo la alternativa más segura y funcional para el clima tucumano.

Finalmente, para quienes prefieren la sencillez, el espíritu del Seattle de los 90 invita a la autenticidad. No hace falta complicarse: una pieza plisada de tramas clásicas funciona a la perfección con una camiseta básica negra y botas militares o combat boots. En este terreno, la imperfección es parte del encanto; lo que importa es la actitud y cómo esos accesorios —como un cinturón de doble hebilla o una chaqueta de cuero— definen una identidad que, a pesar de los años, nunca acaba de irse del todo.

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