Palau 7 celebró en Tafí del Valle un título cargado de emoción. LA GACETA / DIEGO ARAOZ
Palau 7, el combinado integrado por jugadores de Universitario, encontró en Tafí del Valle algo más que un título. Tras consagrarse campeón del Seven 2026, las voces del plantel coincidieron en un mismo eje: el valor del grupo, el camino recorrido y la carga emocional de una consagración largamente buscada.
“Estoy muy contento por este logro, pero también cansado por el desgaste”, resumió entre risas Bruno López Staneff, todavía con la adrenalina a flor de piel. “Esto nos lo planteamos antes de empezar a entrenar, hace dos semanas. La idea era jugar todos juntos, compartir y arrancar el año así. Somos un buen grupo y eso se notó”, agregó.
La final fue tan exigente como emotiva, y así la vivió Ramiro Ferreyra, uno de los referentes del plantel. “Huirapuca es un gran rival. Juego hace más de diez años y disputamos varias finales contra ellos. Es un rival digno”, destacó. “Hace mucho tiempo que no se nos daba; por eso estamos felices y emocionados. Es una demostración del temple del plantel y de algo que nos propusimos: que el nombre del club siempre esté arriba, en este caso representando a Palau”, indicó.
El proceso también fue subrayado por Bernabé Levy, quien remarcó que el objetivo estaba claro desde hacía meses. “Desde noviembre nos habíamos propuesto ganar Tafí. Entrenamos muy intenso: fueron tres semanas de puro trabajo físico y partidos durante la semana”, contó. Y volvió sobre una idea que se repitió en cada testimonio: “Somos un grupo de amigos, una camada muy cercana. Eso es real”, señaló.
Patricio Hernández, que regresó recientemente tras jugar en Europa, valoró especialmente el momento. “Es algo que venimos buscando hace muchos años. Volver y que se dé así fue hermoso. El grupo que se formó es muy lindo y viene trabajándose desde hace tiempo”, expresó, antes de dedicar el título a su familia y a sus amigos.
Para Pablo Garretón, capitán de Palau 7, la consagración tuvo sabor a revancha. “Venimos quedándonos en la puerta hace varios torneos, perdiendo finales, muchas con Huirapuca. Para mí, la tercera fue la vencida”, confesó. “Vine con la idea de disfrutar, de pasar un fin de semana en un lugar tan lindo con amigos. Y se dio todo”, completó.
Entre el cansancio, la euforia y los abrazos, Palau 7 celebró mucho más que una victoria. Celebró un proceso, una identidad compartida y un título que llegó como recompensa a la insistencia y al sentido de pertenencia.








