
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) intervino este sábado en la discusión pública sobre el proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad. A través de un documento titulado “Para los jóvenes, más educación y más comunidad”, la institución reclamó un "abordaje integral para la delincuencia juvenil" y advirtió sobre los riesgos de enfocar la solución únicamente en el endurecimiento de las penas.
El texto lleva la firma de los arzobispos de Mendoza, Córdoba, Jujuy y San Isidro, quienes expresaron su preocupación ante propuestas que presentan la modificación de la normativa penal como la "única respuesta del Estado frente a situaciones dolorosas que conmueven a la sociedad".
Para la Iglesia, centrar el debate casi exclusivamente en la sanción relega a un segundo plano las herramientas de prevención y acompañamiento. Los obispos sostuvieron que una discusión limitada a la edad de los menores involucrados corre el riesgo de "simplificar una realidad mucho más compleja" que interpela directamente a la familia, la escuela, la comunidad y el Estado.
El comunicado enfatizó que el desafío principal radica en fortalecer las políticas educativas y comunitarias. Según el documento, estas acciones son las que construyen futuro, en contraposición a los debates que "profundizan divisiones".
El documento retomó conceptos vertidos en marzo de 2025 respecto a la capacidad operativa del sistema para absorber a los nuevos detenidos. "¿Dónde van a recluir a los menores? ¿Cuáles son los dispositivos apropiados en las provincias para alojar a adolescentes y jóvenes que delinquen?", cuestionaron las autoridades eclesiásticas.
En esa línea, la CEA hizo referencia a la situación actual de los establecimientos penitenciarios y preguntó sobre las alternativas reales para la educación y la reinserción social de los jóvenes en conflicto con la ley. "¿En serio creemos que esa es la solución?", plantearon en el escrito.
Como conclusión, el Episcopado insistió en la necesidad de establecer un régimen penal juvenil y adolescente que posea una mirada "humana, integral y abierta a la esperanza".
Al recordar los 150 años de presencia salesiana en la Argentina, la Iglesia reafirmó que la prevención efectiva nace del cuidado compartido entre familias acompañadas, comunidades comprometidas y un Estado presente, evitando la resignación ante la pérdida de niños y jóvenes a manos del delito.







