POTENCIA TUCUMANA. Melina Cabocota estará nuevamente en la vidriera del escenario Atahualpa Yupanqui.
Cuando la fiesta comienza su última etapa, llega el tiempo de la despedida. Si la celebración cumplió con las expectativas y la felicidad y alegría es compartida, ese momento se estira en la cacharpaya: el momento en que nadie quiere irse, pero se sabe que el ineludible final está próximo y se camina rumbo a él entre música y baile.
El segmento bautizado, precisamente, Cacharpaya estuvo ausente varios años del Festival Nacional de Folclore de Cosquín. Su regreso permitió darle espacio en el escenario Atahualpa Yupanqui de la plaza Próspero Molina a artistas emergentes de todo el país, ya entrada la madrugada y sin el beneficio de la televisación nacional. Sin embargo, sigue siendo una oportunidad atractiva e interesante para mostrarse, que muchas veces abre camino para ser parte de la grilla central.
“Sin dudas, Cosquín sigue siendo ese lugar donde todos los folcloristas quieren estar. Es la vidriera que permite que las propuestas de los artistas lleguen a cada rincón del país y del mundo”, afirma la tucumana Melina Cabocota. Con más de 20 años dedicados al canto y un presente repartido entre los escenarios locales y los de otras provincias, esta noche llevará las zambas norteñas a suelo cordobés, en la penúltima noche del evento, que será abierta por Por Siempre Tucu (ver “Octava Luna”).
- Y estuviste en Cosquín y justamente en otra Cacharpaya. ¿Qué implica volver?
- Este regreso significa la reafirmación de elegir día a día la música como mi camino de vida, con el orgullo de decirle al país “soy tucumana”.
- ¿Qué tiene de especial el espacio en el cual vas a intervenir?
- Es una expresión de la alegría del público coscoíno, tanto los vecinos como los que van al festival desde toda la Argentina, y la posibilidad de que los artistas jóvenes podamos también plasmar nuestra propuesta en un mítico escenario.
- ¿Con qué línea del folclore te identificás?
- Indudablemente mi propuesta es tradicional, con los aportes musicales de los talentosos artistas que me acompañan, aunque dándole un toque propio a nuestra presentación.
- ¿Tu música se vincula con el NOA?
- Sí, esta región tan diversa ha nutrido mi canto desde los inicios. El sonido, el repertorio, y la forma de sentir el folclore están profundamente marcados por el norte argentino.
- ¿Quiénes te van a acompañar?
- Seré acompañada instrumentalmente por Valentino Scarafiocca, Axel Giménez y Juanchy Osuna en guitarras; Ian Torres en batería; Roberto Cisterna en bandoneón; Nazareno Lechesi en bajo; y mi hermana Romina Cabocota en violín. En esta Cacharpaya estarán también Lucas Cáceres, Raza y Barro, Magali Gómez, Julián Oderiz, Sacheros Dúo y Rodolfo Salar.
- ¿Con qué repertorio vas a participar?
- Será un recorrido rítmico por nuestro cancionero popular, con un sello tucumano para cerrar nuestra presentación.
- ¿Por qué no hay más presencia tucumana en el festival?
- Siento que estamos ante una puerta a punto de abrirse para muchos artistas tucumanos, que hoy -poco a poco y con su esfuerzo personal- están haciendo camino para pisar los escenarios más importantes del país. Indudablemente, con más apoyo institucional y local el camino será transitado más rápido.
- ¿Vos tenés algún apoyo institucional?
- En esta ocasión el legislador José Cano y el concejal Lucho Algañaraz nos brindaron su respaldo, y el Ente Tucumán Turismo nos facilitó presentes para los organizadores.
- ¿Cómo se está desarrollando tu carrera?
- Estamos trabajando mucho, no solo en grandes escenarios, sino que también en peñas emblemáticas, que es donde se mantiene el contacto con la gente que nos acompaña desde los inicios.
- ¿Qué proyectás para 2026 tras este inicio?
- Se perfila como un año de mucha producción. Tras este arranque en Cosquin, el objetivo principal es terminar y presentar oficialmente mi segundo material discográfico -NdelaR: en 2009 lanzó “Maktub (está escrito)” -, seguir recorriendo el país y continuar llevando la voz de mi provincia a cada escenario posible.








