Un ataúd frente a la Casa de Gobierno en plena crisis azucarera

En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.

Un ataúd frente a la Casa de Gobierno en plena crisis azucarera

7 de diciembre de 1965. Son tiempos convulsionados en Tucumán. La industria azucarera vive una de sus recurrentes crisis: hay sobre producción de azúcar, los números no cierran, en las fábricas y en el surco la incertidumbre es la moneda de todos los días. Uno de los ingenios más complicados es el Bella Vista, a causa de un atraso salarial que mantiene a los trabajadores en pie de guerra.

Se organiza entonces una gran movilización obrera, que llega hasta las escalinatas de la Casa de Gobierno. Los dardos apuntan a Lázaro Barbieri, responsabilizado por la falta de soluciones. El Gobernador lleva semanas yendo de reunión en reunión, pero la escalada del conflicto parece interminable.

La marcha está teñida de dramatismo, ya que los empleados del Bella Vista llegan a la plaza Independencia portando el ataúd de Camilo Gónzalez, obrero y dirigente sindical de la fábrica, asesinado durante una asamblea en la que habían anunciado la falta de acuerdo por el atraso en el pago de haberes.

Meses después, dos hechos cambiarían la historia: el golpe militar que derrocó al presidente Arturo Illia -con la consiguiente intervención de Tucumán- y la decisión de la dictadura de Juan Carlos Onganía de proceder al cierre de ingenios. El Bella Vista sobrevivió a ese industricidio, pero no dejó de ser escenario de luchas obreras que permanecen en la memoria. Como aquella marcha de diciembre del 65, preludio de los tiempos que vendrían.

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