
“Homo Argentum”, al igual que “Nada”, “El encargado” y otras producciones de este tipo, son lamentables en cuanto al fin que sus autores y productoras buscan: manipular la percepción que de sí mismo tiene el argentino y crear sentido común sobre que -en nuestro ADN- está el ser pijotero, inescrupuloso, taimado, ventajista, pero sensible y solidario a la vez. Mariano Cohn y Gastón Duprat (sus creadores) manejan los tiempos y la sátira sin perder de vista las metas y objetivos del mensaje para lo que están mandados a ser y a hacer. Cuando las tácticas se ejecutan en busca de una estrategia única, lo más probable es que se alcance el fin buscado; por consiguiente, la sumatoria de estas series y el mensaje que se da mediante sus personajes alimentan la fantasía del individualismo, de la meritocracia, del pisar cabezas para llegar o trepar, del mentir para obtener. El “porteñismo” era exclusividad del ciudadano que vivía en la portuaria CABA, aunque -gracias a la cultura impuesta por el neoliberalismo de los ’90 y el PRO a principios de este siglo- podemos decir que cada día hay más porteños en cada una de las Provincias de nuestra rica Nación.
Javier Ernesto Guardia Bosñak
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