DEBUT SOÑADO. Valentino Simoni cabeceó a los cinco minutos y marcó el gol del triunfo de Gimnasia de Mendoza en su regreso a Primera División. Prensa Gimnasia de Mendoza

Gimnasia y Esgrima de Mendoza volvió a jugar en Primera División después de más de cuatro décadas y lo hizo con un estreno que tuvo nombre propio. Valentino Simoni, delantero surgido de Boca, convirtió el gol del triunfo 1-0 ante Central Córdoba en Santiago del Estero y se transformó en el gran protagonista del debut del “Lobo” mendocino en el Torneo Apertura 2026.
El tanto llegó rápido. A los cinco minutos del primer tiempo, Julián Ceballos ejecutó un córner preciso desde la derecha y Simoni se anticipó en el primer palo para meter un cabezazo cruzado, imposible para Alan Aguerre. Fue gol y desahogo para Gimnasia, que volvió a festejar en la máxima categoría luego de 41 años.
La escena tuvo un condimento especial. Mientras en Boca la falta de delanteros es tema de debate por las lesiones de Miguel Merentiel, Edinson Cavani y Milton Giménez, uno de los goleadores de su Reserva se lució en su debut profesional lejos de la Bombonera.
“Así es el fútbol. No tenía lugar en Boca y vengo acá a poder ayudar”, expresó Simoni tras el partido, todavía con la emoción a flor de piel. El delantero agradeció la confianza recibida en Mendoza y remarcó la importancia de sentirse parte del equipo desde el primer día.
Simoni llegó a Boca en 2018 e hizo todo su recorrido formativo en el club. En la última temporada fue una de las figuras de la Reserva, donde convirtió 13 goles y dio una asistencia en 36 partidos, fue el máximo artillero del Torneo de Proyección 2025 y campeón de la Copa Proyección del Clausura, con gol incluido en la final. Sin embargo, nunca sumó minutos oficiales en la Primera, más allá de haber integrado el banco de suplentes en un par de oportunidades.
Buscando continuidad, el delantero fue cedido a préstamo a Gimnasia de Mendoza hasta diciembre de 2026, sin cargo y con opción de compra. El estreno no pudo ser mejor.
El último tanto de Gimnasia en Primera lo había marcado Omar Ricardo Olguín en abril de 1984. Esta vez, la espera se terminó con el cabezazo de un juvenil formado en Boca que encontró, en su nuevo destino, el espacio que necesitaba para empezar a escribir su propia historia.







