Laureano Rodríguez, el refuerzo silencioso que busca orden y carácter en el nuevo San Martín

Volante central, polifuncional y con rodaje en el ascenso, Laureano Rodríguez llegó a Ciudadela para sumar equilibrio, competencia interna y dinamismo. En sus primeros amistosos ya dejó señales: orden, empuje y una idea clara de equipo.

PRIMEROS PASOS. Laureano Rodríguez Funes empezó a sumar minutos en los amistosos de pretemporada y ya mostró su aporte en el mediocampo del “Santo”. PRIMEROS PASOS. Laureano Rodríguez Funes empezó a sumar minutos en los amistosos de pretemporada y ya mostró su aporte en el mediocampo del “Santo”. LA GACETA
Hace 5 Hs

San Martín de Tucumán comenzó a transitar su pretemporada 2026 con una premisa clara: reconstruir desde la base, fortalecer el grupo y sumar piezas que aporten más que nombres. En ese contexto aparece Laureano Agustín Rodríguez Funes, pivote mendocino de 23 años, uno de los refuerzos que llegaron sin estridencias pero con un recorrido que explica por qué hoy viste la camiseta del “Santo”.

Su primera aparición pública fue en un amistoso de pretemporada, donde le tocó convertir el gol del empate en uno de los encuentros. Lejos de quedarse con la anécdota del tanto, Rodríguez eligió otro enfoque para describir el momento. “Son los primeros minutos, vamos formando un grupo, conociéndonos poco a poco y contento por el resultado. Ganamos y empatamos, así que fue positivo”, explicó.

Su historia comienza en San Martín de Mendoza, club en el que realizó inferiores y debutó profesionalmente en 2020. Allí disputó 44 partidos a lo largo de cuatro temporadas y fue parte del plantel que logró el ascenso al Torneo Federal A en 2023, año en el que además fue elegido como el mejor jugador sub-20 de la categoría. No es un dato menor: habla del temple que posee el jugador.

Ese rendimiento le permitió dar el salto a la Primera Nacional en 2024 con la camiseta de Almagro. En su primera experiencia en la segunda categoría del fútbol argentino, Rodríguez no desentonó: jugó 24 partidos, convirtió un gol y se transformó en uno de los puntos más altos de un equipo irregular. Fue, sobre todo, un jugador confiable. Y en el ascenso, la confiabilidad es un valor en sí mismo.

A comienzos de 2025 tuvo un paso breve por Independiente Rivadavia, donde llegó a debutar en Primera División. Apenas un partido oficial, sin goles, pero con una carga simbólica importante: el contacto con la máxima categoría, los ritmos más altos y las exigencias de otro nivel. Un paso corto, sí, pero que suma en experiencia y lectura del juego.

Ahora, en 2026, el destino lo encuentra nuevamente en la Primera Nacional, esta vez con San Martín. Llegó el 14 de enero, en pleno mercado de pases, y se sumó a un plantel que todavía se está armando. Él lo sabe y lo asume. “Nos estamos conociendo, estamos tratando de hacerlo mejor y partido a partido vamos a ir mejorando”, se sinceró.

Uno de los aspectos que más se repite puertas adentro del plantel es la competencia interna y lejos de verlo como una amenaza, Rodríguez lo entiende como una necesidad. “Es parte del fútbol. Hay que crear un buen grupo, creo que es lo más importante para que tengamos buenos resultados en el año”, contó. En un torneo largo y desgastante, esa mentalidad puede ser tan determinante como el talento.

APUESTA JOVEN. Con recorrido en el ascenso y paso por Primera, el mendocino se integra a un San Martín que busca orden y competencia interna. APUESTA JOVEN. Con recorrido en el ascenso y paso por Primera, el mendocino se integra a un San Martín que busca orden y competencia interna. Prensa CASM

Desde lo táctico, su versatilidad aparece como uno de sus principales aportes. Esa polifuncionalidad no es un detalle menor para un cuerpo técnico que busca variantes sin romper estructuras. El propio Rodríguez explicó qué pretende el entrenador. “Andrés (Yllana) quiere un equipo ordenado, que ataque para adelante, que busque espacios. Tenemos jugadores muy picantes y tratamos de encontrar la solución para obtener buenos resultados”, explicó.

San Martín mostró en los amistosos una característica que el jugador destacó especialmente: la resiliencia. En uno de los encuentros de pretemporada frente a Mitre de Santiago, el equipo estuvo dos veces en desventaja y logró empatar. “De eso se trata, de ir a buscar todas las veces. A veces se puede y a veces no”, explicó.

Cuando se le pregunta por el objetivo del año, Rodríguez no esquiva el peso de la historia. “San Martín es un club muy grande, con mucha gente y todos los años pelea el ascenso. Ese es el objetivo principal”, contó. No lo dice como una consigna vacía, sino como una responsabilidad asumida. Sabe dónde llegó y qué exige la camiseta.

Con 69 partidos de liga y dos goles en su carrera, Laureano Rodríguez no llega para ser uno más. Llega para sumar orden, energía y competencia. En un fútbol cada vez más inmediato, su perfil parece ir a contramano: crecer desde el trabajo, integrarse al grupo y responder cuando le toque. En San Martín, ese tipo de refuerzos suele ser el que, con el tiempo, termina marcando la diferencia.

Comentarios