RECLAMO. Trump calificó a Dinamarca como “desagradecida” porque no entrega voluntariamente Groenlandia.

DAVOS, Suiza.- Como si fuera un concierto de rock, cientos de representantes de la élite política y económica mundial esperaron durante horas el discurso en Davos del presidente estadounidense Donald Trump, recibido con carcajadas, asombro y críticas.
Su discurso, que duró más de una hora, generó expectación, pero también preocupación.
Tras una espera de dos horas, las puertas del auditorio del Foro Económico Mundial cerraron para decepción de muchos, que tuvieron que pelear por otro sitio en cuatro salas adicionales y verlo por pantallas de televisión.
“Es como un festival de rock”, decía un asistente. Otro miraba en su teléfono cómo el helicóptero de Trump aterrizaba en la estación de esquí suiza.
En la exclusiva fila había ejecutivos de grandes empresas, académicos, políticos, y hasta el presidente de Letonia, hasta que un asistente lo llevó a otro lugar.
El sentimiento de muchos era de preocupación por las tensiones entre Trump y sus tradicionales aliados europeos por la ambición del mandatario sobre la isla ártica de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, país que además integra la Alianza del Atlántico Norte (OTAN).
“Espero lo peor. Por lo que sabemos de Trump, siempre necesita toda la atención y necesita lanzar un mensaje impactante”, dijo a la agencia AFP Julia Binder, de la IMD Business School.
Y eso hizo. En una de las salas adicionales, los asistentes alternaban la risa con el asombro durante el discurso.
Hubo carcajadas cuando Trump dijo que los parques eólicos matan aves o cuando se burló de su par francés, Emmanuel Macron, por llevar lentes de sol, debido a un vaso sanguíneo roto en el ojo.
Y risas algo nerviosas cuando afirmó que solo quería un “pedazo de hielo” en referencia a Groenlandia. Se escuchó de fondo un “¡oh no!” cuando aseguró que “Canadá vive gracias a Estados Unidos”, y un “¡Dios mío!” cuando recordó que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lo llamó “daddy” (“papito”).
“Se diría que ha pasado de neoconservador a neoimperial”, susurró un asistente en otra sala.
CONTRA EUROPA. Según Trump, partes del Viejo Continente “ya no se reconocen” por culpa de los migrantes.
Cuando ya llevaba una hora hablando, algunos empezaron a abandonar las salas auxiliares. “Es un chiflado”, soltó uno de los asistentes antes de salir.
El tema de la semana
Después de revolucionar el orden mundial en un año desde su regreso a la Casa Blanca, Trump se erigió en protagonista en este foro al que no acudía en persona desde 2020. “Davos es una plataforma para el intercambio de ideas y puntos de vista. Así que estamos aquí para escuchar todas las opiniones, nos gusten o no”, dijo Daniel Marokane, director ejecutivo de una empresa eléctrica sudafricana.
El año pasado, en una intervención por videollamada, Trump advirtió que impondría aranceles a las empresas que no trasladasen su producción a Estados Unidos. En esta edición, el tema de la semana es Groenlandia.
“Trump fue elegido porque sabía cómo captar el ambiente. Pero no estoy seguro de que lo haya hecho esta vez”, dijo el ejecutivo de una empresa de tecnología médica estadounidense que pidió anonimato para proteger su compañía. “Un hombre se levantó y se fue, temblando de ira”, contó.
Horas antes de la esperada intervención, el multimillonario estadounidense Ken Griffin no escondió su estupefacción por la insistencia de la Casa Blanca en esta cuestión. “No puedo entender por qué estamos peleando por un pedazo de roca cubierto de hielo”, dijo el responsable del fondo de pensiones Citadel.
Una guerra comercial entre estadounidenses y europeos provocaría “una pérdida enorme para los dos continentes”, afirmó. “No necesitamos Groenlandia”.
De hecho, Trump pareció retroceder en su determinación de quedarse con la isla “a como dé lugar”. En su discurso, descartó por primera vez el uso de la fuerza para tomar Groenlandia, pero exigió “negociaciones inmediatas” para comprar el territorio .
Trump insiste en que la isla es “vital” para la seguridad de Estados Unidos y de la OTAN contra China y Rusia, a medida que el Ártico se derrite y las superpotencias compiten por una ventaja estratégica en esta región.
“Solo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca tierra, este gigantesco pedazo de hielo, desarrollarlo, mejorarlo”, afirmó.
Prometió no usar la fuerza para tomarla, pero exigió “negociaciones inmediatas para volver a discutir la adquisición de Groenlandia” pese a que Dinamarca ha reiterado que no está en venta.
En su discurso, también se refirió a Venezuela y dijo que sus dirigentes se han mostrado “muy, muy listos” al negociar con Washington tras la captura de Nicolás Maduro. “Los líderes del país han sido muy buenos (...), muy, muy listos”, afirmó. “Venezuela hará más dinero (con el petróleo) en los seis próximos meses que el que hizo en los 20 años pasados”, añadió el republicano.
“El fin de la OTAN”
El mandatario estadounidense amenazó la semana pasada con aranceles de hasta un 25% a ocho países europeos por respaldar a Dinamarca y enviar una misión militar de exploración a Groenlandia. Todos son miembros de la OTAN, como Reino Unido, Alemania y Francia, principales economías del continente.
La presidenta de la Comisión europea, Ursula von der Leyen, reiteró ayer que el continente debe romper con su “tradicional prudencia” ante un mundo dominado por “la fuerza bruta”, después de que el martes prometiera una respuesta “firme”.
En un tono más conciliador, Rutte, el secretario general de la OTAN que no escatima elogios a Trump, recomendó una “diplomacia ponderada” como la única forma de lidiar con las tensiones en torno a Groenlandia.
El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, dijo que cualquier movimiento de Estados Unidos contra un aliado “significaría el fin de la OTAN”.







