PASIÓN. López vio el partido entre San Martín y Mitre desde una de las tribunas del estadio de Mitre. Nicolás Nuñez / Especial para La Gaceta

Iván Maximiliano López es hincha de San Martín y sostiene una escuelita de fútbol llamada "Los Cirujas" en la capital de Santiago del Estero. El santiagueño estuvo presente en el estadio de Mitre para presenciar los dos amistosos frente al “Santo”, acompañado por algunos de los chicos que forman parte del proyecto.
“La idea surgió charlando con un amigo para ver qué nombre ponerle a la escuelita. Yo quería que tenga algo que ver con San Martín porque soy hincha”, cuenta "Maxi". La definición llegó después de consultar a conocidos ligados a la Cultura Societaria. “Me dijeron: ‘Poné Los Cirujas’. Y ahí quedó. Así nació la escuelita”, explica.
El espacio funciona en la esquina de avenida Solís y avenida Aguirre, donde entrenan chicos de las categorías 2013 a 2021. “Hoy somos alrededor de 40 chicos”, detalla. Con el paso del tiempo, muchos de ellos comenzaron a identificarse con el club tucumano. “La mayoría ahora dice que es hincha de San Martín”, agrega.
Aunque su tonada pueda llevar a confusión, Iván aclara que no es santiagueño. Su vínculo con el “Santo” comenzó en 2017. “Un amigo me invitó a la cancha y ahí me enamoré de La Ciudadela. Hasta ese momento no era hincha de ningún equipo”, recuerda. Tampoco de los grandes de Buenos Aires. “Simpatizaba un poco con River, pero nada más. Ahora soy de San Martín, nada más”, afirma.
Sostener ese amor a la distancia implica esfuerzo. Iván trabaja como panadero y reparte su tiempo entre el oficio, la escuelita y los viajes. “Siempre se hace un esfuerzo para ir a alentar”, admite. El año pasado pudo llevar a los chicos a ver un partido y destaca la experiencia. “Nos atendieron muy bien y los chicos fueron bien recibidos”, señala.
La presencia en los amistosos también requirió gestiones. “Se habló con el vicepresidente Rafael Ponce de León y con Nicolás Nasrallah, que nos dieron una mano para que puedan entrar al menos seis chicos”, explica. Más no era posible por cuestiones organizativas. “Lo importante es que los chicos lo pasaron bien”, cierra.







