LULES. “El río busca recuperar su cauce natural. Esto ya pasó hace más de 10 años; y desde entonces no habíamos tenido una crecida de esta magnitud”, dijo la intendenta, Marta Albarracín, quien reclamó inversiones de fondo.

Tucumán enfrenta un temporal extraordinario que lleva varios días y que ya dejó acumulada una cantidad de lluvia inusual para la temporada. El fenómeno provocó crecidas de ríos, anegamientos temporarios, complicaciones en la red vial y daños en viviendas -en especial, en localidades del interior-. Según las autoridades, oficialmente no se registraron evacuados; no obstante, admitieron que varias familias dejaron de motu proprio sus viviendas, por miedo al agua.
El observador meteorológico Cristofer Brito explicó a LA GACETA que en solo 26 horas se midieron 134 mm de lluvia en el aeropuerto “Benjamín Matienzo”, un volumen que supera ampliamente los valores normales para esta época del año. Brito señaló que la situación se agravó porque “llovió sobre mojado”; es decir, el suelo ya estaba saturado por precipitaciones anteriores, lo que complicó el drenaje y favoreció la acumulación de agua. “En tres o cuatro días se completó -incluso, se superó- lo que debería llover en todo el mes”, subrayó.
El ministro de Desarrollo Social de la provincia, Federico Masso, destacó el funcionamiento de los canales Norte y Sur de la Capital. “Eso evitó que tengamos anegamientos y evacuados”, afirmó. Y subrayó que los equipos trabajaban minuto a minuto para asistir a las familias afectadas y articular respuestas con las áreas de Salud y Seguridad.
UN TRISTE ESPECTÁCULO. En algunas zonas de la provincia -en especial, en el interior- los ríos crecieron como consecuencia de la abundante lluvia caída en solamente cuatro días, situación que modificó el paisaje.
El director de Defensa Civil de la provincia, Ramón Imbert, remarcó que las lluvias se registraron prácticamente en todo el territorio de Tucumán, y que pese a los inconvenientes en rutas y caminos, los operativos se mantenían activos en coordinación con Vialidad Provincial, con municipios y con comunas. Imbert confirmó que no fue necesario abrir centros de evacuación oficiales, aunque dijo que permanecen en alerta para activar asistencia si las condiciones lo requieren.
En San Miguel de Tucumán, las precipitaciones ocasionaron anegamientos temporales de calles. Además, el director de Defensa Civil municipal, Rubén Fernández, confirmó que cayeron al menos nueve árboles y cuatro grandes ramas en distintas zonas. Destacó que la limpieza de alcantarillas y de imbornales que se venía haciendo resultó clave para que el agua escurriera con mayor rapidez.
TRÁNSITO INTERRUMPIDO. En la ruta 307, cerca de Santa Lucía, se cortó la circulación debido a un socavón.
Aguilares y Lules
En Aguilares, uno de los lugares más afectados por el temporal, el río Chico desbordó durante la madrugada y el avance del agua afectó al menos 15 viviendas en barrios cercanos al cauce. El fenómeno movilizó a equipos de Defensa Civil del municipio. El agua ingresó en varias casas y generó daños materiales, aunque no se registraron evacuaciones obligatorias. Detalló que el desborde fue rápido y que se trabajó de inmediato para asistir y evaluar la situación en los barrios más comprometidos. Contó que algunas familias optaron por dejar su casa, de manera preventiva ante el avance del agua. Por la tarde precisó que estas familias estaban retornando. “Se había instalado un puesto sanitario, con el director y el subdirector del hospital, y su equipo médico, incluido un psicólogo”, dijo. Conforme avanzó la mañana, el nivel del río comenzó a estabilizarse.
RIESGO. El río se aproximó bastante al balneario municipal de Lules.
En Lules la situación también fue delicada y motivó la declaración de la emergencia en algunos sectores. Las lluvias y la crecida del río generaron complicaciones en zonas urbanas y rurales, y afectaron la circulación en la ruta provincial 321, uno de los accesos clave a la ciudad. Dos familias debieron ser evacuadas, mientras que otras se autoevacuaron de manera preventiva.
La intendenta, Marta Albarracín, fue contundente al reclamar inversiones de fondo para evitar que el problema se repita. “Las reparaciones provisorias no son suficientes. Cada vez que se arregla el asfalto o se mejora la iluminación el río vuelve a llevarse el camino y genera los mismos perjuicios para nuestra comunidad”, afirmó.
Remarcó la necesidad de avanzar con obras definitivas, como defensas de hormigón, gaviones, muros de contención y un encauzamiento técnico del río que proteja la ruta y el acceso a la quebrada. “El río busca recuperar su cauce natural. Esto ya pasó hace más de 10 años, cuando se cayó el puente, y desde entonces no habíamos tenido una crecida de esta magnitud”, dijo. Añadió que existe un proyecto de obras hidráulicas en Obras Públicas de la Provincia desde hace varios años; y destacó que ya contactó a las autoridades provinciales. “Hablé con el vicegobernador (Miguel Acevedo), y con el (ministro del área, Marcelo) Nazur, para que se destinen todos los recursos necesarios y se concreten de una vez estas obras en Lules”, afirmó.
Rutas afectadas
El temporal también impactó en la infraestructura vial de la provincia. Según informes oficiales del Comité de Emergencia, el seguimiento incluido en las tareas de monitoreo mostró complicaciones en varias rutas provinciales, entre ellas la ruta 307, donde se detectó un socavón que afectó media calzada en la zona previa a Las Mesadas, en Santa Lucía. Las autoridades pidieron circular con extrema precaución.
INSPECCIÓN. Personal del municipio de Lules recorre la ruta cortada.
Además, desde la Dirección Provincial de Vialidad y Defensa Civil se advirtió que tramos como la ruta provincial 321 habían sufrido interrupción total del tránsito, y que otras rutas -como las 303, 304, 329, 331, 334, 339 y 340- presentaban acumulación de agua, árboles caídos u otras dificultades que obligan a mantener atención al circular. Las autoridades reiteraron la recomendación de evitar desplazamientos innecesarios por las rutas afectadas hasta que las condiciones se normalicen y los trabajos de despeje concluyan.







