Planes e ideas para que la cultura tucumana se consolide como un motor económico

Rafael Vázquez Rivera, director de Industrias Creativas e Interior del Ente Cultural, plantea que se trata de un ámbito de producción constante y que genera empleo.

Planes e ideas para que la cultura tucumana se consolide como un motor económico
Hace 3 Hs

La cultura tucumana no es solamente identidad, expresión y tradición. También es producción, trabajo y economía. Así lo sostiene Rafael Vázquez Rivera, director de Industrias Creativas e Interior del Ente Cultural (ECT), quien plantea la necesidad de medir, de ordenar y de potenciar el impacto económico del sector.

Con más de 20 años de trayectoria dentro del organismo, Vázquez Rivera fue responsable de la creación del área de Medios Audiovisuales, uno de los sectores de mayor crecimiento en la provincia. Actualmente, vuelve a estar en un “punto de arranque” con la conformación del área de Industrias Creativas, un concepto más amplio, que integra cultura, innovación y producción.

“Las industrias culturales parten de disciplinas como la música, la danza o el teatro, pero luego se abren y se vuelven híbridas, dialogando con la innovación, con lo productivo y con lo tecnológico”, explica.

Valor agregado

Desde los espacios del ECT se experimentan nuevos formatos y cruces entre lo cultural y lo económico. Ferias que incorporan expresiones alternativas, diseño sustentable, reutilización de lo textil o desarrollo de videojuegos forman parte de un ecosistema creativo que va más allá de lo estrictamente artístico.

En consideración de Vázquez Rivera, la cultura es una economía inmaterial, pero con una gran capacidad de generar ingresos. En ese sentido, el valor cultural se explica a partir de su alto valor agregado, que no se encuentra únicamente en lo material, sino en la creatividad, en las ideas y en los derechos de autor.

En el ámbito nacional, el Producto Bruto Cultural representa alrededor de un 2,5% del Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina. Por comparación, Tucumán se ubicaría cerca de un  2%, una cifra significativa si se tiene en cuenta el tamaño de la provincia y los altos niveles de informalidad del sector.

Datos

Uno de los principales desafíos es mejorar la medición de la actividad cultural. “Necesitamos datos claros para dialogar con las áreas de Economía y Hacienda y para saber si somos competitivos en relación con otras provincias o regiones”, afirma el funcionario.

En ese marco, señala la importancia de avanzar en la creación de una cuenta satélite de la cultura y de un observatorio de industrias culturales en Tucumán.

Algunos números ya permiten dimensionar la magnitud del sector: en la provincia existen entre 450 y 500 academias de folklore, alrededor de 80 fiestas populares y festivales a lo largo del año, y un promedio de 60 eventos culturales por fin de semana, entre propuestas oficiales e independientes.

Música y fiestas populares

Entre los sectores con mayor peso económico, el audiovisual ocupa un lugar destacado: concentra cerca de un 50% de la producción dentro de las industrias culturales, impulsado por el crecimiento de plataformas y la producción local de series, cine y contenidos digitales.

La música de raíz folklórica, la danza, el teatro y la artesanía siguen siendo pilares identitarios, mientras que el streaming, la televisión local y los videojuegos muestran un crecimiento sostenido. “Tucumán monta óperas, tiene teatro de producción y una escena independiente muy activa, algo que no ocurre en todas las provincias”, subraya Vázquez Rivera.

Informalidad

La informalidad atraviesa a gran parte del sector cultural; especialmente en los espacios independientes, donde buena parte de la producción se sostiene “a pulmón”. Sin embargo, el funcionario remarca que esta condición no invalida el aporte económico de la cultura. “Cuando aumenta la participación del Estado baja la informalidad. Hay una relación directa”, sostiene. Y plantea la necesidad de dejar de concebir la cultura como un gasto para asumirla como una inversión que genera empleo y valor agregado.

Hacia otro modelo

De cara al futuro, resulta clave fortalecer la articulación entre el Estado, el sector privado y los trabajadores culturales. Modelos como el de Brasil o las leyes de mecenazgo con incentivos fiscales aparecen como posibles referencias. “La inversión privada no es mala palabra para la cultura. Al contrario, necesitamos generar las condiciones para que el sector crezca sin que nadie pierda”, afirma.

Con una actividad cultural que pasó de 20 eventos por fin de semana a comienzos de los 2000 a más de 60 en la actualidad, Tucumán muestra un crecimiento constante. El desafío, según Vázquez Rivera, es ordenar, medir y potenciar un sector que ya existe y tiene impacto real en la economía provincial. “No hay turismo sin cultura -advierte-. Y Tucumán ya tiene una impronta cultural propia. Ahora falta consolidarla con planificación y datos”.

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