
El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y ocupa un lugar central en la rutina diaria de los argentinos. Desde los bares tradicionales hasta las cafeterías de especialidad, su presencia es constante: en promedio, en el país se consume un kilo de café por persona al año, lo que equivale a unas 208 tazas.
Las formas de prepararlo son múltiples. Puede tomarse solo, amargo e intenso, o en versiones más suaves y dulces como el café con leche, el capuchino o el mocha, e incluso en su variante fría. Sin embargo, especialistas en salud coinciden en que la mejor opción es consumirlo sin azúcar.
Más allá de una cuestión de gusto, evitar el azúcar permite reducir la ingesta de calorías vacías, que pueden influir tanto en el peso corporal como en los niveles de azúcar en sangre. Además, tomar café sin endulzar ayuda a potenciar sus beneficios naturales, entre ellos su efecto antioxidante y su rol en la prevención de diversas enfermedades.
Los beneficios de tomar café sin azúcar todos los días
Uno de los principales beneficios del café sin azúcar es el fortalecimiento de sus propiedades antioxidantes. Estas sustancias contribuyen a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas, como los problemas cardiovasculares y el cáncer, ya que neutralizan los radicales libres y actúan como una protección para el organismo.
La ausencia de azúcar también permite conservar los compuestos naturales del café con acción antibacteriana, que limitan la adhesión de placa sobre los dientes y favorecen la salud bucal. A su vez, el consumo de café activa suavemente el sistema digestivo y ayuda a eliminar toxinas a través de la orina.
Distintos estudios indican, además, que beber café sin azúcar reduce la probabilidad de desarrollar afecciones hepáticas, como cirrosis o algunos tipos de cáncer. En la misma línea, se asocia con una menor incidencia de enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares (ACV).
Por último, al no contener azúcares añadidos, el café puede convertirse en un aliado de los planes de alimentación orientados a mantener o reducir el peso. La cafeína actúa como un estimulante del metabolismo y contribuye a la quema de grasas, siempre que su consumo se dé en el marco de una dieta equilibrada.







