SOSPECHAS. Los pilotos que operaron los vuelos hacia la quinta de Pilar declararon que nunca llevaron pasajeros y que muchos traslados fueron de entrenamiento.

Los vuelos en helicóptero a la quinta de Pilar que la Justicia investiga por su presunto vínculo con Pablo Toviggino incorporaron nuevos datos en las últimas horas. Dos pilotos que realizaron más de 60 viajes al helipuerto de la propiedad declararon como testigos y aseguraron que nunca trasladaron pasajeros.
Las declaraciones fueron tomadas por el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky, a cargo de la causa que intenta determinar quiénes son los verdaderos dueños de la mansión ubicada en un predio de 105 mil metros cuadrados. Según fuentes judiciales, uno de los pilotos sostuvo que los vuelos fueron únicamente “de entrenamiento” y ambos negaron haber transportado personas o bultos.
Consultados por el magistrado, los pilotos afirmaron que no conocían a Claudio “Chiqui” Tapia ni a Toviggino, y que tampoco podrían reconocerlos si les mostraran fotografías. “Si no se consignaron pasajeros fue porque no había pasajeros”, respondió uno de ellos cuando se le preguntó por la ausencia de nombres en las planillas de vuelo.
Las versiones generaron dudas en la investigación. Hasta el momento, no se hallaron listas de pasajeros ni registros de carga, por lo que el juez solicitó información adicional a la empresa para reconstruir cómo se realizaron realmente esos traslados. En tribunales reconocen que ahora se intentará determinar por otras vías si existieron personas a bordo y, en caso afirmativo, quiénes fueron.
Los pilotos pertenecen a la empresa Flyzar, operadora del helicóptero y propiedad del empresario Gustavo Carmona. La compañía fue contratada en el pasado por la AFA, entre otros servicios, para el vuelo que trasladó a la Selección al Mundial de Rusia 2018.
La propiedad investigada cuenta con haras, galpón con 54 vehículos de lujo y colección, piscina, cancha de paddle y helipuerto. Aunque en la escritura figura que fue comprada por U$S 1,8 millones en mayo de 2024, peritos oficiales la tasaron en unos 17 millones. El helipuerto, en tanto, fue valuado en U$S 85 mil.
Formalmente, la mansión está a nombre de Luciano Pantano y su madre, Ana Lucía Conte, a través de la firma Real Central SRL. Sin embargo, ninguno de los dos registra capacidad económica acorde para justificar la adquisición de la propiedad ni del parque automotor encontrado en el lugar. Para la Justicia, podrían tratarse de prestanombres.
Durante el allanamiento se hallaron elementos que fortalecieron las sospechas como ser un bolso de la AFA, una plaqueta de Barracas Central a nombre de Toviggino y cédulas azules de vehículos registradas a nombre de familiares del tesorero. Además, se detectó que Pantano utilizaba una tarjeta corporativa de la AFA con gastos mensuales cercanos a los $50 millones, destinados incluso a servicios de propiedades ajenas a la entidad. Esa tarjeta fue suspendida por orden judicial.
A todo esto se suma otro dato relevante y es que en la quinta no se encontró el libro obligatorio del helipuerto, donde deberían figurar los movimientos de las aeronaves y sus ocupantes. La ausencia de ese registro es uno de los puntos que la investigación intenta esclarecer.
Mientras tanto, los testimonios de los pilotos quedaron incorporados al expediente bajo juramento. Si se comprobara que sus declaraciones no se ajustan a la verdad, podrían enfrentar una causa por falso testimonio. El juez Aguinsky, por ahora, continúa ordenando medidas para reconstruir el circuito real de los vuelos y avanzar en la identificación de los verdaderos responsables detrás de la mansión de Pilar.







