Vivir más y mejor: cómo funciona la dieta nórdica y cuáles son sus beneficios

Este modelo se apoya en alimentos sencillos y altamente nutritivos.

Vivir más y mejor: cómo funciona la dieta nórdica y cuáles son sus beneficios
Hace 7 Hs

En países como Dinamarca, Suecia, Finlandia e Islandia, la alimentación tradicional siempre estuvo ligada al consumo de productos locales y de temporada. Durante décadas, la cocina cotidiana se construyó a partir de ingredientes simples, disponibles según la estación del año, y con un fuerte aprovechamiento de los alimentos.

La chef y escritora danesa Trine Hahnemann recuerda que en su infancia los platos familiares se basaban en papas, verduras de raíz, repollo o cebolla, con porciones moderadas y una lógica de no desperdiciar nada. “Nunca se nos habría ocurrido comer fresas en invierno o caballa ahumada fuera del verano”, contó en diálogo con The Telegraph.

Ese enfoque es el punto de partida de la llamada dieta nórdica, un patrón alimentario que en los últimos años ganó reconocimiento internacional por sus múltiples beneficios para la salud. “Piense en la dieta nórdica como la versión del norte de Europa de la dieta mediterránea”, explicó la dietista registrada Sammie Gill, vocera de la Asociación Dietética Británica (BDA).

Este modelo se apoya en alimentos sencillos y altamente nutritivos, como verduras de raíz y crucíferas, legumbres, pescado graso, cereales integrales, frutos rojos y lácteos fermentados, entre ellos el skyr y el kéfir. Al mismo tiempo, limita el consumo de carnes rojas y procesadas, azúcares añadidos, bebidas endulzadas, alcohol y comida rápida.

Una de las principales diferencias frente a la dieta mediterránea es el tipo de grasa utilizada. “La dieta nórdica se basa en el aceite de colza o canola, mientras que la mediterránea usa aceite de oliva”, señaló Gill. Este aceite se caracteriza por ser bajo en grasas saturadas y rico en omega-3 de origen vegetal, beneficiosos para la salud cardiovascular.

1. Beneficios para la salud del corazón: la dieta nórdica es rica en fibra gracias al consumo habitual de cereales integrales, verduras y frutos rojos. Este aporte favorece la reducción del colesterol “malo” (LDL) al facilitar su eliminación del organismo.

Además, incorpora grasas saludables provenientes del pescado graso, las semillas y el aceite de colza. Los omega-3 presentes en alimentos como el salmón, el arenque o la caballa ayudan a mejorar los niveles de colesterol y a proteger la salud del corazón. Una revisión de estudios publicada en 2019 concluyó que este patrón alimenticio mejora la presión arterial y algunos marcadores lipídicos.

2. Menor riesgo de accidente cerebrovascular: un estudio publicado en 2017 en la revista Stroke, que analizó datos de más de 50.000 personas en Dinamarca, encontró que una mayor adherencia a la dieta nórdica se asocia con un menor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Este efecto estaría vinculado con el alto consumo de fibra y grasas saludables, así como con la reducción de alimentos procesados, carnes procesadas y sodio, uno de los principales factores de riesgo prevenibles para este tipo de eventos.

3. Posible protección para el cerebro: el pescado graso, las bayas y las legumbres aportan compuestos antiinflamatorios y antioxidantes. Mientras los omega-3 del pescado contribuyen a reducir la inflamación, los frutos rojos contienen antocianinas y las legumbres polifenoles, todos asociados con beneficios neurológicos.

“Aunque la evidencia aún está en desarrollo, los estudios actuales sugieren que la dieta nórdica puede proteger la salud cerebral”, afirmó Gill. Una revisión publicada en 2023, que analizó más de 600 estudios, encontró efectos positivos en la función neurológica, y un trabajo difundido en la revista Nutrients la vinculó con menores niveles de depresión, reprodujó el diario La Nación. 

4. Una alimentación asociada a mayor esperanza de vida: este patrón alimenticio se destaca por su alto consumo de cereales integrales, frutas, frutos secos y legumbres. “Un estudio encontró que comer más cereales integrales, nueces y frutas puede añadir hasta 10 años a la expectativa de vida”, indicó Gill.

Otra investigación mostró que solo aumentar el consumo de legumbres podría sumar alrededor de dos años y medio. Estos alimentos aportan fibra, proteínas vegetales, antioxidantes y vitaminas, lo que favorece la salud cardiovascular, el control del azúcar en sangre y el funcionamiento del intestino.

5. Apoyo para el control del peso: el énfasis en alimentos saciantes y ricos en fibra ayuda a reducir la ingesta calórica. Cereales como la avena, la cebada y el centeno, junto con frutas y verduras, prolongan la sensación de saciedad.

A esto se suman proteínas de alta calidad, como el pescado, las legumbres y el skyr, un yogur nórdico que contiene más proteína y menos grasa y azúcar que el yogur griego tradicional. Además, la dieta limita de manera estricta los alimentos ultraprocesados, cuya presencia es mucho menor en los países nórdicos que en otros, como el Reino Unido.

La evidencia indica que una alimentación basada en productos frescos y poco procesados se asocia con un mejor control del peso y una salud general más sólida.

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