LA OTRA CARA. Manifestantes progubernamentales coreando consignas en favor del Gobierno iraní. afp

Una nueva manifestación contra el poder se inició la noche del sábado en la capital de Irán, pese a los temores de una brutal represión y más de dos días sin acceso a internet durante el mayor movimiento de protesta contra el gobierno en más de tres años. Mientras tanto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró ayer que su gobierno está decidido a abordar los problemas económicos que enfrenta el pueblo e instó a los habitantes a abstenerse de cualquier “acción destructiva”.
En una entrevista televisada con la agencia estatal de noticias IRIB, Pezeshkian dijo que el gobierno está “dispuesto a escuchar a su pueblo”. También acusó a Estados Unidos e Israel de ordenar a los “alborotadores” crear inestabilidad en Irán después de la guerra de 12 días entre Israel e Irán el año pasado. La administración que encabeza Donald Trump está considerando opciones militares, incluidos algunos contra objetivos civiles, en respuesta a algunas de las manifestaciones más generalizadas en la historia de la República Islámica, dijeron funcionarios estadounidenses, hablando bajo condición de anonimato. El propio presidente Trump dijo en su plataforma Truth Social que Estados Unidos está “listo para ayudar”.
Los responsables de las principales agencias de seguridad nacional serán los encargados de brindarle un menú de posibilidades al jefe de Estado para que EEUU tome una determinación acerca de si interviene o no en Irán.
The Wall Street Journal informó que las opciones que se están analizando podrían incluir el despliegue de armas cibernéticas contra instalaciones militares y civiles iraníes, la imposición de sanciones económicas adicionales al gobierno iraní y el lanzamiento de ataques militares. El diario, que cita fuentes anónimas, insistió con que el mandatario no ha tomado una decisión final pero “considera seriamente” una nueva intervención, luego de que Estados Unidos bombardeó en junio tres importantes sitios nucleares iraníes.
Las protestas, iniciadas hace dos semanas por comerciantes descontentos con la crisis económica que atraviesa el país, son uno de los mayores desafíos para las autoridades teocráticas que gobiernan Irán desde la Revolución Islámica de 1979, consigna un cable de la agencia de noticias AFP.
El país lleva 48 horas sin acceso a internet, a raíz de un apagón impuesto por las autoridades en todo el territorio, según la Organización No Gubernamental (ONG) especializada en ciberseguridad Netblocks. En estas condiciones, se filtra poca información.
Nuevas protestas estallaron este sábado por la noche, con una multitud concentrándose en un distrito del norte de Teherán, según un video cuya autenticidad fue verificada por AFP.
Las imágenes muestran a manifestantes llevando a cabo una cacerolada, tirando petardos en la plaza Punak de Teherán y gritando lemas en apoyo a la dinastía Pahlavi, derrocada por la Revolución Islámica de 1979.
Con el apagón de internet, el gobierno busca “ocultar la violencia infligida durante la represión de las protestas”, alertaron dos destacados cineastas y disidentes, Mohamad Rasulof y Jafar Panahi.
Cadáveres en hospital
La premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi advirtió el viernes que las fuerzas de seguridad podrían estar preparándose para cometer una “masacre bajo la cobertura de un apagón generalizado de las comunicaciones”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó el apoyo de Europa a las “mujeres y hombres iraníes que reclaman la libertad” y denunció la “represión violenta” de las protestas. Desde que empezó el movimiento, el 28 de diciembre, al menos 51 manifestantes, entre ellos nueve niños, murieron y cientos resultaron heridos, según afirmó el viernes la oenegé Iran Human Rights, radicada en Noruega.
La organización difundió unas imágenes en las que aparecen, afirmó, cadáveres de manifestantes amontonados en un hospital de Teherán.
Amnistía Internacional indicó que está analizando elementos que parecen indicar que la represión se intensificó en los últimos días.
Tras la fuerte movilización del jueves, el viernes por la noche Teherán y otras ciudades también acogieron protestas, según imágenes difundidas en redes sociales a través de conexiones por satélite y cuya autenticidad fue comprobada por la agencia internacional AFP.
El hijo del depuesto sah, Reza Pahlavi, que vive en Estados Unidos, instó a los iraníes a organizar protestas más focalizadas este fin de semana y “tomar y mantener los centros urbanos”. Pahlavi, cuyo padre Mohammad Reza Pahlavi fue derrocado por la revolución de 1979 y murió en 1980, aseguró que también se está preparando para “regresar a [su] patria” pronto.
“En plena guerra”
El líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, arremetió contra los “vándalos” que según él están detrás de las protestas y acusó a Estados Unidos de alentarlas.
“Estamos en plena guerra”, lanzó por su parte Alí Larijani, uno de sus consejeros, al frente de la máxima instancia de seguridad del país, denunciando “incidentes orquestados desde el exterior”.
El sábado, la televisión estatal difundió imágenes de los funerales de miembros de las fuerzas de seguridad muertos durante las protestas. En la ciudad meridional de Shiraz, la asistencia fue notable.
En Londres, un manifestante remplazó brevemente la bandera de la República Islámica de Irán por otra del antiguo régimen monárquico en la fachada de la embajada iraní, durante una concentración de apoyo al movimiento de protesta a la que asistieron cientos de personas, indicaron testigos.
El gobierno iraní no se había visto confrontado a un movimiento de protesta de tal alcance desde las marchas organizadas en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, arrestada por una supuesta violación al código de vestimenta femenino.







