No son las Cataratas de Iguazú: el paraíso oculto de Misiones que pocos conocen

Este rincón al que solo se accede vía acuática, esconde un refugio de verde eléctrico y aguas cristalinas que invitan a sumergirse.

Salto Yasy, un paraíso exótico para conocer este verano. Salto Yasy, un paraíso exótico para conocer este verano. Foto: Canal 12 Misiones
09 Enero 2026

A pocos minutos del abarrotado Puerto Iguazú —visita obligatoria de la provincia de Misiones si es que no se quiere abandonar la región sin haber atestiguado una de las siete maravillas del mundo— se encuentra otra atracción igual de magnética, pero que además permite ser parte del paisaje. El Salto Yasy, en Puerto Libertad, es una joya natural que no se debe pasar por alto.

En esta localidad, a 40 minutos de las impactantes Cataratas del Iguazú, se halla un escenario que es, asimismo, una aventura. El Salto Yasy integra la propuesta global del Parque Nacional más visitado de nuestro país, también de ser el segundo más antiguo después del PN Nahuel Huapi. Este lugar no solo demanda admiración, sino también el compromiso de conectarse con el entorno.

Más que una visita es una aventura

Visitar el Salto Yasy requiere despertar el espíritu aventurero. Para empezar, solo se accede por vía acuática; para disfrutarlo, es necesario tomar una lancha o kayak —o ambos medios— para arribar a sus inmediaciones. Para ello, hay que navegar el río Paraná y luego adentrarse en el arroyo Yasy, que en guaraní significa “luna”. Allí se dibujará a lo lejos el destino, que recibe a los viajeros con una pequeña y pintoresca playa de arena de la cual es mejor alejarse.

Por más atractiva que parezca esta mínima isla en la curva de entrada al arroyo, nada de la costa del Paraná invita al baño, teniendo en cuenta la profundidad del río, que puede llegar a los 80 metros y transporta trece millones de litros de agua por segundo.

Salto Yasy: un rincón de biodiversidad, agua cristalina y calma

Una vez que se tiene el salto frente a los ojos, la aventura acuática cede el paso a la exploración terrestre. Al asegurar la embarcación a la vera del arroyo, se abren pequeñas picadas que bordean el agua. Son apenas unos minutos de caminata por la selva paranaense, un sendero donde el aire se vuelve denso y el verde lo inunda todo: palmeras, ambay, orquídeas y bromelias custodian el paso hacia el sector pedregoso que antecede a la gran hoya.

Es entre estas rocas de basalto donde el visitante puede hacer base para contemplar la caída. El suelo del piletón, cubierto por un manto de algas y musgo, se siente como un colchón natural bajo los pies. Avanzar hasta la pared de piedra para sumergirse bajo la fuerza del agua es un plan imperdible, aunque siempre condicionado por la naturaleza: en la selva, un par de horas de lluvia pueden cambiar el paisaje por completo.

El Salto Yasy es una maravilla donde conviven la biodiversidad, el encanto de las cascadas y el agua cristalina, así como la mística de un rincón escondido, perfecto para refrescarse y disfrutar de una experiencia natural y tranquila, lejos de las multitudes.

Un rincón con mística cinematográfica

Más allá de su belleza natural, el Salto Yasy resguarda una historia que le añade una capa de magnetismo: su vínculo con el cine prohibido. Según cuentan los lugareños, este fue el escenario elegido por Armando Bo para que Isabel “La Coca” Sarli protagonizara "India", su película de 1960.

Tras el escándalo nacional que significó el primer desnudo cinematográfico en las Cataratas dos años antes, el equipo de filmación buscó un refugio más discreto y virgen. El Yasy, por su difícil acceso y soledad, fue el hallazgo perfecto para que la actriz desplegara su sensualidad. "Me dijeron que iba a usar una malla color carne, pero la malla nunca apareció en la selva", recordaría años después la "Coca" con su picardía habitual, alimentando la leyenda de este rincón poco explorado.

Cómo llegar a este paraíso escondido

Puede que queramos guardar el secreto de esta aventura oculta, pero la ubicación remota y la necesidad de navegar el Paraná hacen necesaria la ayuda de guías expertos. Proyectos como la Hostería Puerto Bemberg —un alojamiento histórico ligado a los orígenes de la industria yerbatera— ofrecen las excursiones más directas.

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